viernes, 30 de octubre de 2009

The War Condolences Obama Hasn’t Sent

By Amy Goodman

U.S. Army Reserve Spc. Chancellor Keesling died in Iraq on June 19, 2009, from “a non-combat related incident,” according to the Pentagon. Keesling had killed himself. He was just one in what is turning out to be a record year for suicides in the U.S. military.

In August, President Barack Obama addressed the Veterans of Foreign Wars convention, saying, “[T]here is nothing more sobering than signing a letter of condolence to the family of [a] serviceman or -woman who has given their life for our country.” To their surprise, Jannett and Gregg Keesling, Chance’s parents, won’t be getting such a letter. Obama does not write condolence letters to loved ones of those who commit suicide in the theater of combat. [After making inquiries, the Keeslings discovered that this was not because of an oversight. Instead, it’s because of a longstanding U.S. policy to deny presidential condolence letters to the families of soldiers who take their own lives.]

Jannett told me: “Chancellor was recruited right out of high school, and this was something he was passionate about, joining the military. I wanted him to go to college, but he said that he wanted to be a soldier.” Gregg added: “We had doubts about him joining. ... When the war broke out in 2003, when many of us were trying to retreat, Chancy decided, ‘This is my duty.’ ... But once he did his first tour ... his marriage broke up during that deployment.”

Chance was very troubled during his first tour of duty in Iraq, although he performed admirably by all accounts. At one point he was put on a suicide watch and had his ammunition taken away for a week. After Iraq, Chance declined a $27,000 reenlistment bonus and transitioned to the U.S. Army Reserves, hoping to avoid another deployment. He sought and was receiving treatment at a Veterans Affairs facility. Gregg said, “We sat down as a family, and we said, ‘President Obama is going to be elected, and President Obama will end this war, and you won’t have to go.’ ” But then his son’s orders to deploy came again.

Current laws prevent transfer of mental health information from active-duty military to the reserves, so Chance’s commanders did not know of his previous struggles. Last June, troubled again, he sent his parents a dire e-mail, mentioning suicide. Jannett recalled: “I spoke to Chancellor the night before he died for about four minutes. And as always, he wore a really tough exterior. ... But what he did tell me that night is that he was going to have a very long, difficult day. His conversation was quite brief. Normally he would say that he loves me, and he would say goodbye. But this time he simply hung up.”

The next morning, Gregg said, Chance “locked himself in the latrine and took his own life, with his M-4 ... our grief is deep. The letter won’t stop [our pain]—we’ll still be hollow inside for the rest of our lives, but the acknowledgment from the president that our son gave his life in service to the causes of the United States is important to us.”

The Pentagon admits to a mounting suicide crisis in its ranks. Numbers of acknowledged suicides have steadily climbed, from fewer than 100 in 2005, by one report, to nearly 200 in 2008, with a like number among Iraq and Afghanistan veterans. Gregg Keesling said that when he and Jannett went to Dover Air Force Base to greet Chance’s coffin, a master sergeant encouraged him to speak out, saying: “I’m greeting a suicide body almost every day. There’s something going on.”

The Keeslings credit Maj. Gen. Mark Graham with helping them through their grief, and working to reduce the stigma of suicide within the military. One of Graham’s sons committed suicide in 2003, while studying as an Army ROTC cadet in college. His other son, also in the Army, deployed to Iraq months later and was killed by a bomb not long thereafter. But the GI Rights Hotline, which advises active-duty soldiers on options for leaving the military, says outside psychological professionals can help suicidal soldiers obtain a medical discharge: “The military wants to know whether the patient can perform their duties without causing trouble, embarrassment or expense. His or her welfare is distinctly less important.”

The United States is engaged in two intractable, massive military occupations, with no end in sight. Obama should certainly write letters of condolence to the Keeslings and to others whose loved ones have found that the only sure way to end the living hell of war, or to escape the horror of its aftermath, is to kill themselves. But an immediate withdrawal from the wars Obama inherited is the only way to stem the bleeding.

Denis Moynihan contributed research to this column.

Amy Goodman is the host of “Democracy Now!,” a daily international TV/radio news hour airing on more than 800 stations in North America. She is the author of “Breaking the Sound Barrier,” recently released in paperback.

http://www.truthdig.com/report/item/20091027_the_war_condolences_obama_hasnt_sent/

El avispero de Af-Pak

CARLOS MENDO

Peshawar, Rawalpindi, Islamabad, Kandahar, Kabul. Son nombres que, hasta hace poco, había que recurrir para encontrarlos a la literatura de Rudyard Kipling -un paquistaní de Lahore si hubiera nacido en nuestros días-, o a los capítulos de la magna obra de Winston Churchill sobre la historia de los pueblos de habla inglesa dedicados a la aventura colonial británica en el sur de Asia, que se plasmó en la creación del British Raj o administración inglesa, que abarcaba desde Afganistán a la actual Myanmar.

Hoy, esos lugares protagonizan una serie casi diaria de matanzas indiscriminadas de civiles, hombres, mujeres y niños inocentes, masacrados unas veces en nombre del fundamentalismo islámico más extremista y otras por el odio intertribal alimentado por la etnia pastún, mayoritaria a ambos lados de la famosa línea Durand, que teóricamente divide Pakistán y Afganistán. Y digo teóricamente porque la frontera de más de 2.500 kilómetros que separa a los dos países a lo largo de la línea trazada en 1893 por el entonces secretario del Exterior del gobierno británico de la India, sir Mortimer Durand, para poner fin a la guerra anglo-afgana nunca ha sido totalmente aceptada por ninguno de los dos gobiernos por ambiciones territoriales de Afganistán y Pakistán sobre las zonas pastunes a ambos lados de la frontera.

Y para añadir gasolina a la hoguera existe otro factor de riesgo, que desestabiliza aún más, si cabe, la situación: la desconfianza genética de Pakistán, y en especial de sus fuerzas armadas, hacia la India, producto de tres guerras entre los dos países -dos por Cachemira y una tercera por la desmembración del Pakistán Oriental, hoy Bangladesh-, desde la partición del subcontinente decretada por Gran Bretaña en 1947 y que dio lugar al nacimiento de las dos naciones.

Buena prueba de esa desconfianza es que, a pesar de los mortales ataques talibanes en el corazón de las principales ciudades del país, dos terceras partes del Ejército paquistaní siguen concentradas no sólo en Cachemira sino en el resto de la frontera con la India. La ofensiva para reconquistar el valle del Swat en el centro del país fue contundente y todo un éxito para sus fuerzas armadas. La actual en Waziristán adolece de debilidad como si se pretendiera, en opinión de expertos militares occidentales, más que destruir a la guerrilla talibán, eliminar sólo a su cúpula. Como declaró el pasado viernes el enviado especial para la zona Richard Holbrooke, Estados Unidos está tratando de averiguar si el Ejército pretende simplemente "dispersar" a los militantes (de Waziristán) o, por el contrario, busca su destrucción, como desearía Washington. Después de todo, no sería la primera vez que los servicios secretos paquistaníes han utilizado a los talibanes para desestabilizar las zonas fronterizas de Afganistán y como agentes terroristas en la Cachemira india. A pesar de que Estados Unidos bajo la Administración Obama ha fundido acertadamente en una sola política, Af-Pak, la estrategia para los dos países y a pesar de una ayuda de 7.500 millones de dólares a Islamabad para los próximos cinco años, la cúpula militar paquistaní, cuyas relaciones con el Gobierno civil del presidente Asif Alí Zardari, se deterioran por momentos, es renuente a emplearse a fondo en las zonas tribales.

Y tiene motivos para esa renuencia, que nace de la desconfianza hacia la fiabilidad de Estados Unidos como aliado de Pakistán en el futuro. No sólo no comprenden que Washington, que recientemente ha consagrado a la India como potencia nuclear a pesar de no ser firmante del Tratado de No Proliferación, no presione a Nueva Delhi para conseguir un acuerdo en el tema de Cachemira, sino que recuerdan la estampida de Estados Unidos en Afganistán una vez consumada la retirada soviética del país en 1989. Y las indecisiones de Obama en la definición de una nueva estrategia y en el envío de tropas a Afganistán, unida a la suicida actitud abandonista predominante en los países europeos de la Alianza Atlántica integrados en la ISAF, no hacen sino incrementar ese temor paquistaní.

Éste es el panorama que ha encontrado Hillary Clinton en su primera visita como secretaria de Estado a Islamabad, saludada por los terroristas con una matanza de cerca de 100 personas en Peshawar el día anterior. Y las promesas de amor eterno o las declaraciones de que "la lucha de Pakistán es la lucha de Estados Unidos" son necesarias y oportunas. Pero, por sí solas, no van a cambiar la percepción del problema. Se trata de una cuestión de liderazgo, que imprima una confianza basada en la determinación. Y ese liderazgo y esa determinación están ausentes, por ahora, en Washington.

http://www.elpais.com/articulo/internacional/avispero/Af-Pak/elpepiint/20091030elpepiint_11/Tes#

(Ver Video) Narcotráfico en Afganistán


La producción de drogas crece en Afganistán con la presencia de la OTAN y EEUU.



http://perunet.tv/el-teatro-del-mundo/narcotrafico-en-afganistan.html

lunes, 26 de octubre de 2009

George W. Bush, el motivador

Carlos Chirinos

BBC Mundo, Washington

Una pregunta que cada tanto se hacen en Washington es ¿qué estará haciendo el ex presidente George W. Bush?

En enero entregó al presidencia y se mudó a Dallas, Texas; estaba vendiendo su rancho de Crawford y busca fondos para el proyecto de su biblioteca presidencial, un centro de estudios al que se dedican todos los ex mandatarios estadounidenses. Pero en específico se sabe poco de las actividades de Bush.

Al menos este lunes hubo una respuesta clara: el ex presidente hizo su debut en el circuito de conferencistas en el que suelen terminar muchos inquilinos de la Casa Blanca retirados con una charla en Forth Worth, Texas.

Pero en su caso Bush no habló de asuntos que enfrentara en la Casa Blanca, sino de motivación, mas específicamente sobre “cómo dominar el arte del liderazgo efectivo”, de acuerdo con la información suministrada por la empresa que organizó el evento.

Motívate

Las conferencias de la empresa Get Motivated (Motívate, podría ser la traducción) se realizan en grandes centros de convenciones o estadios, son una verdadera puesta en escena en la que se combina música, efectos especiales de iluminación y fuegos artificiales.

“Este mega-show motivacional contiene más fuego inspirador que un taco de dinamita”, asegura la página web de la empresa, establecida en Florida y fundada por los esposos-socios-conferencistas Tamara y Peter Lowe.

El de Bush fue un seminario para “aumentar la productividad y el ingreso”, como prometía la promoción, por el que el expresidente recibió unos US$ 100.000 por los cuarenta minutos que tomó su intervención.

En la sesión en Forth Worth estuvieron también el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani y el ex secretario de Estado de Bush, el General retirado Colin Powell.

Carismático pero impopular

Pero con todo y esos recursos teatrales, ¿qué puede decir un ex gobernante que haya dejado el poder en medio de una de las mayores olas de rechazo experimentada en la historia reciente dentro de EE.UU. y en el resto del mundo? podrían preguntarse algunos.

“Lo que Bush más motivó en los últimos tiempos fue a votar por Obama”, dijo a BBC Mundo un conferencista y autor estadounidense de libros de autoayuda que prefirió no identificarse para “no crear innecesarias polémicas” que puedan afectar “los negocios”.

“No sé si Bush es bueno o malo como conferencista. Sólo sé que obtuvo un triunfo dudoso, puso en marcha unas políticas muy cuestionadas y sin embargo ganó con más votos y ya sin dudas el segundo mandato”.

“Esa manera de imponerse a la corriente puede resultar inspirador para algunos” afirmó el autor, quien no participó en la conferencia de Forth Worth y asegura no haber trabajado para Get Motivated.

Para millones de estadounidenses de tendencia conservadora Bush fue un presidente “ejemplar” que supo defender a su país de la amenaza del extremismo, como demostraría la ausencia de atentados desde septiembre de 2001.

Más allá de simpatías políticas o afinidades ideológicas, pese a esa mala imagen que puedan tener algunos del ex presidente republicano, Bush es un líder carismático y como tal es capaz de engancharse con el público

Hablando en “mexicano”

En sus discursos Bush siempre lograba caer “simpático”; dominaba a la audiencia “bromeando” y hasta terminaba burlándose de sí mismo cuando cometía algunos de esos gazapos que tanto explotaba la prensa y de los que hay varios libritos de recopilación.

Es curioso que un político que nunca fue considerado muy brillante con el lenguaje (una vez se negó a responder en “mexicano” durante una Cumbre del Tratado de Libre Comercio de América del Norte) entre al círculo de conferencistas.

Pero el éxito de Bush radicaba entre otras cosas en que se vendía como un “hombre simple”, casi de pueblo podría decirse, sino fuera por las raíces familiares de alcurnia en el negocio petrolero.

Los organizadores de Get Motivated parecen confiar en la capacidad de convocatoria del polémico ex presidente, tanto que lo tienen en la lista de personalidades para una charla que se realizará en diciembre en San Antoniom, Texas.

http://www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2009/10/091026_1921_bush_conferencista_lf.shtml

viernes, 23 de octubre de 2009

Uruguay: hacia un segundo gobierno progresista

Raúl Zibechi

Es muy probable que el próximo domingo la mayoría absoluta de los uruguayos elija a José Mujica presidente. En caso de que no alcanzara a superar 50 por ciento de los votos, habría que esperar un mes más para que en un balotaje se defina la presidencia entre el líder tupamaro y el ex presidente neoliberal Luis Alberto Lacalle. De un modo u otro, el triunfo de Mujica es un hecho. Un segundo gobierno del Frente Amplio premiará una gestión considerablemente mejor que las anteriores.

¿Qué ha cambiado en Uruguay en los cinco años de gobierno progresista? El Estado es más fuerte y cuenta con mayor legitimidad; el pequeño y frágil país, rodeado de dos gigantes, es algo más viable que antes, cuenta con mayor autonomía energética y tiene planes de futuro; la pobreza ha caído de 30 a 20 por ciento, por las políticas sociales y la excepcional coyuntura internacional para las exportaciones; el sistema de salud se ha democratizado, siendo la principal reforma estructural del gobierno de Tabaré Vázquez; el salario real creció por primera vez en muchos años, la desocupación bajó a la mitad y se instaló la negociación colectiva Estado-empresarios-sindicatos, que redundó en un crecimiento sostenido de la afiliación sindical, aun en ramas donde nunca había existido organización laboral.

Por otro lado, la producción agropecuaria creció exponencialmente, con la introducción masiva de técnicas como la siembra directa y la alimentación del ganado en espacios cerrados, materias en las que este país tenía considerable retraso. El crecimiento agropecuario favorece a los grandes productores vinculados a multinacionales de la soya y otros granos, y a los grandes frigoríficos, lo que supone una profundización del modelo neoliberal en el campo o, se si prefiere, un avance del agronegocio. En contrapartida, los pequeños productores, sobre todo los vinculados al sector lechero, se han visto perjudicados y una parte abandonó el rubro pese a la política oficial de apoyo a la producción láctea.

En estos cinco años, alrededor de 25 por ciento de las tierras cultivables pasaron a manos de extranjeros, sobre todo argentinos y brasileños, sin que el parlamento haya limitado la compra por foráneos en las zonas fronterizas. El 40 por ciento de la producción de carne, principal rubro de exportación, y un porcentaje mayor del arroz, están controlados por grandes empresas brasileñas, con lo que los principales exportadores pertenecen ahora a ese país. En paralelo, el proyecto forestal sigue en pie pese a la crisis global, lo que implica que a la fábrica de celulosa Botnia le seguirán dos o tres más, dependiendo de la evolución de la economía mundial.

Con todo y que el país no ha abandonado, sino profundizado el modelo, la mayor parte de la población –en especial los más pobres– cuenta con mayores ingresos y tiene expectativas de futuro algo mejores que en el pasado. La introducción del Plan Ceibal (una laptop por niño en edad escolar que se ampliará a secundaria) es la iniciativa que cuenta con mayor apoyo social. Es probable que en los próximos 10 años contribuya a disminuir la brecha entre los más ricos y los más pobres, diferencia que las políticas sociales apenas han modificado. El objetivo de las elites políticas es convertir al país en un polo de alta cualificación laboral especializado en tecnologías avanzadas, por lo cual la difusión de la computación forma parte central de ese proyecto.

¿Qué se puede esperar del gobierno de Mujica? En las grandes líneas, continuará los trazos del gobierno de Vázquez. Los equilibrios internos en el Frente Amplio, de hecho el moderado Danilo Astori será su vicepresidente, y en el conjunto de la sociedad uruguaya se tornan inviables virajes más o menos profundos o radicales. Con Mujica habrá una mejora en las relaciones con los socios del Mercosur, deterioradas desde el conflicto por la celulosa con Argentina y porque Uruguay acusa a sus vecinos de proteccionismo.

Mientras Cristina Kirchner sea presidenta, y Lula siga en Planalto, el segundo gobierno progresista uruguayo se esforzará por minimizar los conflictos y diferencias, y profundizará la integración regional, tanto en relación al Mercosur como en la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas). En este sentido, no parece posible que vuelvan a registrarse coqueteos para firmar un tratado de libre comercio con Estados Unidos como sucedió en la primera parte del actual gobierno, a impulso del presidente Vázquez y su ministro de Economía, el futuro vicepresidente.

Tampoco parece posible que Uruguay se integre a la Alba. Más allá de las simpatías personales entre Chávez y Mujica, el proceso uruguayo es bien diferente del de Venezuela, Bolivia y Ecuador, por poner tres ejemplos. Uruguay atravesó la década neoliberal sin que su sistema político sufriera el menor traspié, siendo la continuidad institucional el signo distintivo de un país con fuerte tradición estadocéntrica, en todos los sectores sociales, en todo el abanico político e ideológico. La ausencia de movimientos sociales de los excluidos, no sólo lo diferencia del resto de los países del continente, sino que es consecuencia, precisamente, de esa fuerte impronta estatal que ha calado tan hondo en la izquierda política y social. Mientras el sistema político de los países andinos mencionados se vino abajo y en Argentina la estructuras políticas crujieron fuerte auspiciando el que se vayan todos, en Uruguay los grandes debates, como las privatizaciones, se zanjaron votando.

Uno de los cambios que pueden producirse es la anulación de la Ley de caducidad, que pondría fin a una legislación infame que avala la impunidad de los militares que violaron los derechos humanos. En todo caso, el actual gobierno consiguió agujerar la legislación y llevó a la cárcel a los más conspicuos violadores. La anulación cerraría un ciclo histórico que no pudo clausurarse 20 años atrás, cuando la derecha ganó un referendo que avaló la continuidad de la impunidad.

http://www.jornada.unam.mx/2009/10/23/index.php?section=politica&article=020a2pol

domingo, 18 de octubre de 2009

El euro gana peso como moneda de reserva de los bancos centrales

CLAUDI PÉREZ

"El dólar ya no es lo que era", dice uno de los malos en la última entrega de la saga James Bond mientras reclama un pago en euros contantes y sonantes. El cine como metáfora: el reinado de la divisa estadounidense está (una vez más, y van casi 20 años así) en entredicho.

"El dólar ya no es lo que era", dice uno de los malos en la última entrega de la saga James Bond mientras reclama un pago en euros contantes y sonantes. El cine como metáfora: el reinado de la divisa estadounidense está (una vez más, y van casi 20 años así) en entredicho. El euro empieza a hacerle sombra. Un déficit público nunca visto en tiempos de paz, una política de tipos de interés sin precedentes, al 0%, una Gran Depresión financiera, el reventón de la burbuja inmobiliaria y la lenta -pero que muy lenta- recuperación prevista en EE UU se combinan en un cóctel que ha dejado temblando al billete verde.

La debilidad estadounidense se refleja más que nunca en su moneda. La semilla de la desconfianza ha arraigado de tal manera que el euro gana peso como divisa de referencia: los bancos centrales de todo el mundo acumularon más de la mitad de sus reservas en euros entre abril y junio, según Barclays Capital. Es la primera vez que eso ocurre en un periodo de alta demanda (cuando los bancos centrales acumulan más de 80.000 millones de dólares en un trimestre). Y es también la primera vez que la cuota de dólares comprados baja al 37%.

Todo suma: la moneda europea sigue batiendo marcas y cotiza ya rozando los 1,5 dólares por unidad, el máximo en más de 14 meses y por encima de los niveles previos a la quiebra de Lehman Brothers, epítome del desfallecimiento de Wall Street y del pinchazo de la economía norteamericana en los últimos tiempos.

El oro está también en máximos, y el mercado petrolero se recalienta por momentos. La causa es siempre la misma: ese declive del dólar. El euro está lejos aún de los 1,60 dólares que alcanzó en abril de 2008, pero los analistas no descartan que siga escalando hasta esa cota. No se trata de que la economía europea esté fuerte: son Estados Unidos y su divisa quienes flaquean.

La cuota de mercado del dólar en las divisas mundiales baja a medida que sube la del euro. Según el Banco Internacional de Pagos de Basilea -una suerte de banco central de bancos centrales-, el dólar suponía aún el 62,8% de las reservas mundiales al cierre del primer semestre. Pero esa cifra no deja de caer: a finales de 2008 estaba en el 64%. "Se trata de una tendencia que se viene arrastrando desde hace 10 años", asegura Pablo Guijarro, de AFI. "Pero aun así, y a pesar de todas las presiones, la pérdida de protagonismo es y va a seguir siendo muy gradual", añade.

"Mezclado, no agitado". El cóctel de martini y vodka del agente 007 describe bien lo que debe pasar también en el mercado de divisas para que los tipos de cambio contribuyan a reequilibrar el crecimiento mundial y no provoquen graves desórdenes, como ha ocurrido en crisis financieras del pasado. Se trata de introducir progresivamente otras divisas como monedas de referencia que mezclen bien con el dólar para reducir riesgos, como el euro, el yen japonés y paulatinamente el yuán chino, en un proceso gradual, sin grandes agitaciones.

"A nadie le interesa un shock en el mercado de divisas", avisa Guijarro. "Que el dólar ceda terreno es positivo, pero ni el mercado del euro ni el de ninguna otra moneda son comparables en profundidad y liquidez al del dólar", advierte Guijarro.

El desplome del billete verde ha cogido velocidad en las últimas semanas por la conjunción de las presiones especulativas de los inversores, ávidos por endeudarse más barato, y por la propia fragilidad de la recuperación de la primera potencia mundial. Además, la carrera a la baja del dólar iría a más de no ser por la intervención de algunos bancos centrales asiáticos para impedir una mayor devaluación. El pánico asociado a la crisis provocó una subida del dólar al inicio de las turbulencias. Pero en estos seis meses la recuperación del apetito por el riesgo ha provocado la salida del dinero refugiado en el dólar.

"Japón y la zona euro están empezando a quejarse de la depreciación acumulada, porque perjudica su recuperación. Pero esas amenazas son aún muy veladas", sostiene Antonio Villarroya, de Merrill Lynch en Londres. "No va a haber un desplome pero sí un movimiento a la baja sostenido", afirma el economista jefe de Intermoney, José Carlos Díez.

Un dólar débil beneficia la recuperación estadounidense a través de sus exportaciones. Y encarece las ventas al exterior del resto del mundo. Las declaraciones del presidente del Banco Central Europeo han ido cambiando. "Las autoridades a ambos lados del Atlántico" están dispuestas a cooperar "de manera apropiada" aseguró Jean-Claude Trichet el jueves en Venecia. Los intérpretes del siempre oscuro banquero central francés dicen que ése podría ser un primer paso hacia una intervención en el mercado de divisas.

http://www.elpais.com/articulo/economia/euro/gana/peso/moneda/reserva/bancos/centrales/elpepueco/20091019elpepieco_3/Tes

domingo, 11 de octubre de 2009

Watch what you tweet

Amy Goodman

A social worker from New York City was arrested last week while in Pittsburgh for the G-20 protests, then subjected to an FBI raid this week at home -- all for using Twitter. Elliot Madison faces charges of hindering apprehension or prosecution, criminal use of a communication facility and possession of instruments of crime. He was posting to a Twitter feed (or tweeting, as it is called) publicly available information about police activities around the G-20 protests, including information about where police had issued orders to disperse.

While alerting people to public information may not seem to be an arrestable offense, be forewarned: Many people have been arrested for the same "crime" -- in Iran, that is.

Last June 20, as Iranians protested against the conduct and results of their national election, President Barack Obama said in a statement, "The universal rights to assembly and free speech must be respected, and the United States stands with all who seek to exercise those rights."

His statement was released in English, Farsi and Arabic and posted on the White House's very own Twitter feed. His tweet read, "We call on the Iranian government to stop all violent and unjust actions against its own people."

U.S. Sens. Charles Schumer, D-N.Y., and Lindsey Graham, R-S.C., wrote to Secretary of State Hillary Clinton, urging her to pressure European nations to restrict sales of eavesdropping technology to Iran. They wrote: "Following recent elections, the Iranian government has used a new communications monitoring center to interfere with and suppress Internet and cell phone communications as part of efforts to crackdown on Iranian citizens peacefully demonstrating ... including voice calls, email, text messaging, instant messages, and Web traffic, as well as posts to social networking sites such as Twitter, MySpace and Facebook."

The U.S. State Department, impressed with the importance of Twitter to Iranian protests, asked Twitter to delay system maintenance that might have interrupted the service during the Iranian protests.

While Madison optimistically mused, "I'm expecting the State Department will come out and support us also," his lawyer, respected civil rights attorney Martin Stolar, said: "This is just unbelievable. It is the thinnest, silliest case that I've ever seen. It tends to criminalize support services for people who are involved in lawful protest activity. And it's just shocking that somebody could be arrested for essentially walking next to somebody and saying: 'Hey, don't go down that street, because the police have issued an order to disperse. Stay away from there.'"

Madison, his wife and housemates were roused from sleep during the weekend when the Joint Terrorism Task Force swept into their house, handcuffing them for hours, searching the house and removing computers and other property from everyone in the house. Madison said the FBI "for 16 hours, proceeded to take everything, from plush toys to kitchen magnets and lots of books ... they took Curious George stuffed animals."

Rather than encourage and support the use of distributed, decentralized social networks to strengthen our democracy and dissent (remember, the Obama campaign itself relied extensively on these online and mobile tools), the government seems headed in the opposite direction. Los Angeles Chief of Police William Bratton recently won acclaim at the annual meeting of the Major Cities Chiefs Association, a professional organization of police executives representing 63 of the largest cities in the United States and Canada. Bratton has launched "I Watch LA," described as "a community awareness program created to educate the public about behaviors and activities that may have a connection to terrorism." The iWatch program, despite Bratton's assertion otherwise, is about spying on your neighbors and turning them in to the police.

One Iranian twitterer for the virtual news hub Tehran Bureau recalled the June protests in an essay: "An officer spoke to us through a loud speaker: 'Disperse: This is your last warning.' The sight of them made my knees tremble, but the wave pushed on and so I went along." He was beaten, bloodied, arrested and held for 20 days. While Elliot Madison was not physically harmed, his legal battles are just beginning, and his case could prove central to the future of free speech in the mobile, digital age.

It is time for the digital censors here in the U.S. to disperse.

Amy Goodman is the host of "Democracy Now!," a daily international TV/radio news hour.
Denis Moynihan contributed research to this column


http://www.oregonlive.com/opinion/index.ssf/2009/10/watch_what_you_tweet.html