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domingo, 20 de marzo de 2011

2011, Odisea del Amanecer


Comenzó en la tarde de ayer, cuando un avión francés atacó a blindados de Khadafi. Desde buques británicos y norteamericanos dispararon cientos de misiles contra las defensas antiaéreas. Khadafi desafió a los aliados con un contraataque.

Por Eduardo Febbro

Desde París

Muammar Khadafi, el tirano preferido de Occidente –después de Saddam Hussein– amanece bajo el rugido de los aviones y las bombas de sus antiguos socios de negocios. Al principio de la tarde de ayer, un avión francés sobrevoló el cielo libio y a las 16.45 GMT la primera bomba europea cayó en suelo libio e hizo blanco contra un vehículo militar. “Era un vehículo enemigo que amenazaba a la población civil”, explicó el portavoz del estado mayor de las fuerzas armadas francesas, Thierry Bruckhard. Así comenzó el operativo Odisea del Amanecer.

“El coronel Khadafi ha despreciado la advertencia de la comunidad internacional”, dijo el presidente francés Nicolas Sarkozy. Acto seguido, Francia emprendió sola la primera fase de la intervención militar en Libia respaldada en la base jurídica de la resolución 1973 de la ONU votada el jueves y precedida de una inenarrable serie de bravuconadas y provocaciones mutuas, aproximaciones, crímenes y regateos diplomáticos que condujeron al desenlace de ayer.

Todo apuntaba a pensar que París lideraría la acción y que se internaría sin otro apoyo que el de Londres en la neutralización de los objetivos libios. “Resulta claro que Francia asume el liderazgo de la acción militar en el cielo libio”, dijo el primer ministro belga, Yves Lanterne. Pero horas después, Gran Bretaña y Estados Unidos se sumaron al protagonismo. Sus barcos de guerra y submarinos lanzaron 110 misiles, esencialmente Tomahawk, contra las baterías antimisiles libias. Luego Gran Bretaña sacó sus aviones, que se agregaron a los 20 franceses (Rafale y Mirage 2000D) que abrieron la ofensiva. Así, tres de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU asumieron la plena responsabilidad operativa de la nueva campaña contra un régimen árabe. Khadafi les respondió amenazando con atacar “blancos civiles en el Mediterráneo”.

La intervención comenzó justo después de que concluyera la cumbre organizada en París por el presidente francés y a la cual acudieron Estados Unidos, la Unión Europa, la Unión Africana, la Liga Arabe y el secretario general de las Naciones Unidas, Ban ki-Moon. El propósito de este encuentro era sumar aliados para el operativo y validarlo con el más amplio apoyo internacional posible. Sin embargo, aparte de París, Londres y Washington, los demás aliados no se han mostrado muy demostrativos. La presencia específicamente árabe o africana es puramente simbólica. La Liga Arabe respaldó la imposición de una zona de exclusión aérea aprobada el jueves pasado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas pero, hasta ahora, el único país árabe que prometió suministrar aviones a la coalición fue Qatar. Los demás no han precisado su grado de colaboración.

Esta será, según los términos del comunicado final de la cumbre, “diferenciada”. Los países que participaron en la reunión se comprometieron a “actuar colectivamente y de forma resuelta para dar pleno efecto” a la resolución”, dice la declaración difundida por la presidencia francesa. Nicolas Sarkozy aseguró ayer que “nuestras fuerzas aéreas se opondrán a cualquier agresión de los aviones del coronel Khadafi contra la población de Benghazi”. El primer ministro británico, David Cameron, repitió en París que Muammar Khadafi “ha masacrado a su propio pueblo. Por consiguiente, el tiempo de la acción ha llegado”. Cameron no descartó la evidencia de los riesgos que un operativo semejante acarrea. “Es mejor tomar medidas que arriesgarse a las consecuencias de la inacción, que es la matanza de civiles”, dijo Cameron.

Khadafi no piensa lo mismo y sigue asegurando que sí respeta la resolución de las Naciones Unidas 1973. En una suerte de delirio en el que cada parte contribuye con su argumento, el gobierno libio aseguró que “acatamos la resolución y aceptamos un alto el fuego. Pero nada hará mermar nuestro espíritu. Seguiremos luchando contra Al Qaida”.

Junto a Francia y Gran Bretaña, los más obstinados promotores del uso de la fuerza contra Khadafi, España, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Noruega y Grecia forman parte de Odisea del amanecer. Canadá anunció el envío de siete aviones de combate. En París, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, adelantó que Madrid participará con un avión cisterna y cuatro aparatos de combate F18. Zapatero parece muy comprometido con la libertad de Libia y muchísimo menos con el respeto de los derechos fundamentales de los pueblos del Sahara Occidental, ocupados y reprimidos por su vecino estratégico, Marruecos, sin que Madrid o la difusa comunidad internacional levanten un dedo para frenar las atroces violaciones a los derechos humanos.

Pero el veleidoso y alocado coronel Khadafi logró aunar y armar contra él a tres potencias mundiales y una galaxia de invitados al festín armado. Alain Juppé, el ministro francés de Relaciones Exteriores, aclaró ayer que las acciones se mantendrán hasta que Khadafi “cumpla al pie de la letra” con la resolución de la ONU. De esta estructura está ausente la OTAN. La presidencia francesa excluyó desde un principio la inclusión de la Alianza Atlántica en los operativos. Signo claro de que la OTAN no será una protagonista de peso fue la ausencia en París del secretario general del organismo, Anders Fogh Rasmussen. Sin embargo, sí estuvo en París la canciller alemana Angela Merkel, cuyo país no votó a favor de la resolución de la ONU.

El coronel Khadafi se puso ayer el uniforme verbal que en sus épocas supieron usar el ex presidente iraquí Saddam Hussein o el mismo Bin Laden. En una grabación difundida por la televisión libia, Khadafi amenazó con atacar objetivos “civiles y militares” en el Mediterráneo. Al igual que Saddam, que sacrificó a su pueblo bajo las bombas de los ocupantes con su verborragia provocativa, Khadafi dijo que el Mediterráneo se volvió “un verdadero campo de batalla” y calificó los bombardeos aéreos y la lluvia de misiles como una “agresión cruzada injustificada contra el pueblo libio”.

Aunque las bombas hayan ocupado ahora la escena, nada saca la sensación de falta de preparación, de apuro, de negociación de intereses mezquinos y de improvisación que causa este operativo. Francia fue el primer país del mundo en reconocer a la rebelión libia agrupada en el Consejo Nacional Libio de Transición, CNLT, como el “único representante del pueblo libio”. Con términos más ambiguos, la Unión Europea siguió los pasos de Sarkozy unos días más tarde, pero la UE no interviene como tal en el conflicto. Estados Unidos todavía no decidió si reconocerá al Consejo Nacional Libio de Transición, en cuyo nombre se montó la escueta coalición. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, dijo ayer en París que “el liderazgo árabe y su participación en la operación en Libia es crucial”. Sin embargo, no existe ningún país árabe influyente que, hasta ahora, se haya sumado militarmente a ella. Todo el mundo se esfuerza en ponerlos en la secuencia, pero ellos no están.

Khadafi bombardeó a su pueblo pero no perdió su credibilidad en ese momento, sino muchos años atrás. La había perdido ante la humanidad entera, pero su amigo Tony Blair, su amigo Silvio Berlusconi, su amigo Vladimir Putin y todos los amigos que se fue haciendo a partir de 2003, incluido el mismo Sarkozy, se la restablecieron. Lo abanderaron con una copiosa bienvenida al seno del “mundo libre”. Le compraron petróleo y le vendieron las armas con las que bombardeó a su pueblo.

efebbro@pagina12.com.ar

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-164585-2011-03-20.html

domingo, 13 de marzo de 2011

EEUU y la OTAN pueden repetir en Libia la guerra que desataron en Yugoslavia


Andrei Fediáshin, RIA Novosti

Por fin, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama advirtió directamente al líder libio Maumar Gadafi que su país no excluye ninguna variante de solución a la crisis que afronta Libia, tanto política como militar.

La oposición no logró realizar una revolución en Libia rápida y con pocas pérdidas. Por eso, la perspectiva que se perfila es forzar al dirigente libio Muamar Gadafi huir del país empleando herramientas como la diplomacia extranjera, sanciones internacionales y métodos militares.

A semejanza del esquema yugoslavo

Lo que ocurre ahora en Libia hace recordar los acontecimientos en Yugoslavia a partir de los bombardeos de 24 de marzo de 1999. No sólo el mes y los métodos coinciden, es que las herramientas, incluidos los buques incluso, son los mismos. Queda esperar a que introduzcan una zona de exclusión aérea sobre Libia, como lo hicieron con Yugoslavia a principios de la guerra.

El Consejo de Seguridad de la ONU delibera sobre la situación en Libia a diario y los países miembros demuestran una precipitación y posturas demasiado extrañas.

Por ejemplo, el procurador de la Corte Penal Internacional (CPI), argentino Luis Moreno Ocampo, anunció el 3 de marzo que abría una investigación contra Gadafi, sus hijos y su entorno por presuntos crímenes de lesa humanidad.

Formalmente, tiene razón: el Consejo de Seguridad de la ONU sancionó la investigación ya el 26 de febrero. Como Libia no está entre los firmantes del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, una investigación de este tipo sólo la puede sancionar el Consejo de Seguridad.

La historia con la CPI es bastante curiosa. La resolución sobre su institución fue firmada por todos los 15 países miembros del Consejo de Seguridad, incluidos tres miembros permanentes, EEUU, Rusia y China. Sin embargo, Rusia y EEUU se negaron a ratificar el Estatuto de la Corte y a reconocer su jurisdicción, por lo cual jurídicamente no son miembros.

Rusia, EEUU no reconocen la potestad de la Corte para a juzgar a sus ciudadanos como está estipulado por el Estatuto. Y China no reconoce la Corte como tal.

EEUU incluso insistió en que la resolución estipulara que sus ciudadanos no están sometidos a ningún tipo de jurisdicción de la Corte. Por ejemplo, en el caso de que desembarquen en Libia con una intervención humanitaria o militar.

Su postura resulta totalmente hipócrita: juzgamos a todos pero a nosotros no nos juzga nadie.

Listos para reaccionar

Desde la primera semana de febrero, a las orillas de Libia avanzan fuerzas de EEUU y la OTAN. Para el 4 de marzo el Canal de Suez lo cruzaron, llegando al golfo de Sirte (a la costa de Libia), la nave de asalto anfibia y portahelicópteros USS Kearsarge, el navío de apoyo USS Ponce y el submarino nuclear Scranton que forman parte del grupo de operaciones anfibias de EEUU con el portaaviones Enterprise a la cabeza. Este último se encuentra en la parte norte del Mar Rojo, como para alcanzar Libia con facilidad.

Sólo Rusia y China se pronuncian contra la intervención militar. Los demás miembros del Consejo de Seguridad dicen estar listos “para cualquier eventualidad”, pero reconocen que para la intervención hace falta la sanción de la ONU.

En este sentido, la situación en Libia de nuevo recuerda la de Yugoslavia antes de los bombardeos que la OTAN denominó “Operación Fuerza Aliada” y EEUU “Operación Yunque Noble”. En primavera de 1999 Rusia y China lograron, a pesar de todo, bloquear la resolución de la ONU que autorizó la acción bélica contra Yugoslavia. Pero la OTAN empezó bombardeos sin sanción alguna, violando la Carta de la ONU, guiándose por su propia Carta.

Ésta fue interpretada para aquel caso de tal manera que desde entonces la Alianza puede valerse de ella para cualquier intervención a su antojo. Yugoslavia no había agredido a ningún estado de la OTAN, ni representaba amenaza para ninguno de sus miembros.

A propósito, la decisión de bombardear fue tomada no por un republicano feroz, sino por el presidente demócrata, Bill Clinton. Algunos afirman que la operación bélica en Yugoslavia fue un pretexto para desviar la atención de la opinión pública hacia el escándalo relacionado con Mónica Lewinsky, la negativa del presidente a comparecer ante el Congreso y del posible impeachment.

La situación de Obama es absolutamente diferente. Continúa con dos guerras y no tiene por qué empezar una tercera. Al mismo tiempo, el forzar a huir a Gadafi no debe amenazar con una nueva guerra. Gadafi parece haberse pasado, le apoyan sólo las fuerzas desesperadas que dependen de su régimen.

Pero Obama se enfrentará a un problema nada menos grave que el kosovar: el aumento de precios de petróleo ya amenaza al saneamiento económico lo que reducirá sus posibilidades de reelección el año próximo y esto sí que es un argumento serio.

Motivos y pretextos

Por ahora, la concertación de buques de combate a orillas de Libia es una demostración de fuerza, un método de presión. Para desencadenar una guerra se necesitan causas. O pretextos. La guerra de Afganistán tuvo una causa muy seria, el S-11. A George W. Bush no le quedó otra opción que intervenir en Afganistán.

La guerra de Irak no tuvo una causa honesta, pero tuvo un pretexto: la supuesta fabricación de armas de destrucción masiva por Saddam Hussein. Como resultó, fue toda una mentira.

Por ahora, la intervención en Libia no tiene ningún motivo según el derecho internacional.

Pero Gadafi mismo puede aportar estos motivos. La postura de EEUU de que “no excluimos ninguna variante” y “estamos listos para cualquier eventualidad” significa que si Gadafi continúa la violencia pueden conllevar acciones bélicas.

Mientras tanto, los medios noticiosos anuncian que las fuerzas de Gadafi está recuperando el control sobre las ciudades rebeldes, causando centenares de víctimas. De seguir así, habrá bastante violencia para servir de motivo para la intervención. Los republicanos en el congreso ya exigen intervenir sin reservas.

Los preparativos que se observan ahora en el Mar Mediterráneo no son sólo un nuevo emplazamiento de la Marina estadounidense por si acaso. En un momento determinado, la preparación acarrea inevitablemente acciones activas.

En lo que a los recursos para la llegada de este momento se refiere, ya son bastantes. Los buques que ya se han acercado a Libia son serias herramientas. El buque de asalto anfibio Kearsarge de EEUU es uno de los buques más grandes de este tipo, con desplazamiento de 40.000 toneladas y eslora de 253 metros, con unas decenas de helicópteros, cohetes, barcos y más de dos mil marines.

A propósito, precisamente el Kearsarge actuó en 1999 a orillas de la antigua Yugoslavia, desembarcando a las primeras tropas de EEUU en el territorio de Kosovo. Asimismo, participó en las operaciones contra Yugoslavia el USS Ponce. Y el submarino nuclear Scranton. Los submarinos de este tipo están armados de misiles de crucero y, lo más importante, están equipadas especialmente para operaciones de desembarco secretas en el territorio del adversario.

Los bombardeos de Yugoslavia en 1999 fueron realizados no sólo desde portaaviones de EEUU Theodor Roosevelt, sino también desde las bases en Italia y Francia, desde portaaviones franceses e ingleses, que se encuentran ahora más cerca de Libia que de Yugoslavia en aquel entonces.

A propósito, Londres anunció que para salvar a cerca de 20 petroleros británicos atrapados en el sureste de Libia enviará a esa zona unidades del Servicio Especial Aéreo (SAS), que es la principal fuerza de operaciones del ejército británico, comparable con Navy SEALS de EEUU.

http://sp.rian.ru/opinion_analysis/20110309/148485564.html

sábado, 16 de enero de 2010

Barack Obama, debilitado

SAMI NAÏR

La elección de Barack Obama, resultado de una campaña electoral centrada enteramente en una fuerte e inesperada movilización ciudadana al margen del Partido Demócrata, levantó grandes esperanzas tanto en Estados Unidos como en el mundo entero. Un año después de la entrada en funciones del nuevo presidente, no podemos sino constatar que el balance general es más bien amargo. Se han producido evidentemente avances significativos, como el retorno a una concepción multilateral de las relaciones internacionales (¿pero acaso podía ser de otro modo?), el restablecimiento de un diálogo cultural con el mundo árabe-musulmán, la asunción del liderazgo durante las reuniones del G-20, la normalización de las relaciones con Rusia mediante el nuevo despliegue no ofensivo del programa antimisiles en Europa, el aligeramiento del embargo a Cuba y la propuesta de diálogo con este país, la proyección inteligente de la imagen de Estados Unidos en el mundo, el mestizaje más pronunciado de la estructura de poder político-institucional en el país y, por último, la adopción de un plan de seguridad muy edulcorado, aunque importante para los 45 millones de ciudadanos estadounidenses desprovistos de cobertura social. Todos estos elementos hacen, sin duda alguna, aún más legítima la concesión del premio Nobel al primer presidente negro de Estados Unidos. Pero el mundo es un campo de fuerzas, y las buenas intenciones no se traducen necesariamente en acciones concretas. En realidad, Obama está fracasando en la mayoría de las grandes cuestiones.

En la cuestión china, los dirigentes de Pekín han impuesto de facto la paridad dólar-yuan al presidente norteamericano, puesto que es lo único que les importa en el contexto del libre intercambio mundializado. Por eso entraron en la Organización Mundial del Comercio. Hoy en día se permiten incluso denunciar el proteccionismo norteamericano impuesto a sus mercancías. No cabe duda de que su posición es muy fuerte: tienen en sus manos más del 80% de los bonos del Tesoro estadounidense, y pueden en todo momento pedir la creación de una nueva moneda internacional en lugar del dólar en caso de que EE UU quisiera imponerles una devaluación del yuan. En cuanto a los derechos humanos, ya no es asunto para tratar con EE UU, si no es de cara a la galería.

Afganistán está metido en un lodazal. No hay perspectivas de que se produzca ninguna victoria militar significativa sobre los talibanes, y se ha prorrogado el régimen corrompido de Karzai (aliado de facto de los integristas), a pesar de la reprobación internacional y de la oposición interna; los aliados occidentales, enrolados en una OTAN convertida en ejército norteamericano de sustitución, están consternados por la falta de estrategia clara de los estadounidenses; Obama quiere contentar a la vez a sus palomas y a sus halcones; vacila, y acaba aumentando el contingente sin fijar objetivos claros para la retirada.

En Pakistán, país contaminado inevitablemente por Afganistán, se instala el caos progresivamente. Si el régimen actual no logra restablecer la seguridad, al menos en las grandes ciudades, todo hace pensar que acabará hundiéndose en provecho de una nueva dictadura militar, solución que es un mal menor a ojos tanto de los norteamericanos como de la comunidad internacional, ya que nadie quiere de ninguna manera ver cómo el arma nuclear paquistaní acaba en manos de los islamistas locales. Frente a Irán, se alza una debilidad estructural: aunque divididos, los dirigentes iraníes saben que, al menos de forma coyuntural, el gigante norteamericano no es más que un "tigre de papel" (como decía Mao Zedong) enredado en Irak, en Afganistán, y en Oriente Próximo. Tienen, por tanto, margen en la negociación, que dirigen además con maestría...

Pero el fracaso más rotundo se ha producido en Oriente Próximo. Allí, estamos simplemente ante una capitulación en toda regla frente al lobby proisraelí de Washington, cuya cabeza de fila es, sin lugar a dudas, Hillary Clinton. Nadie imaginaba, sobre todo después del discurso de El Cairo, que Obama sería humillado hasta tal punto por su propia secretaria de Estado, quien dio su aprobación, durante su viaje a Israel en noviembre de 2009, a la construcción de nuevas colonias. Dejemos de lado la cuestión coreana, que atañe en realidad al paquete de negociaciones con China. ¿Por qué Obama ha llegado hasta aquí? Las respuestas son múltiples, pero podemos señalar al menos dos: jamás ha recibido realmente el apoyo del aparato del Partido Demócrata, y la retórica con la que ganó la presidencia, esencialmente identitaria y civilizadora, carecía de un análisis lúcido sobre las causas y efectos de la decadencia de EE UU. ¿Podrá enderezar el timón? Lo deseamos por él y el mundo.

viernes, 30 de octubre de 2009

El avispero de Af-Pak

CARLOS MENDO

Peshawar, Rawalpindi, Islamabad, Kandahar, Kabul. Son nombres que, hasta hace poco, había que recurrir para encontrarlos a la literatura de Rudyard Kipling -un paquistaní de Lahore si hubiera nacido en nuestros días-, o a los capítulos de la magna obra de Winston Churchill sobre la historia de los pueblos de habla inglesa dedicados a la aventura colonial británica en el sur de Asia, que se plasmó en la creación del British Raj o administración inglesa, que abarcaba desde Afganistán a la actual Myanmar.

Hoy, esos lugares protagonizan una serie casi diaria de matanzas indiscriminadas de civiles, hombres, mujeres y niños inocentes, masacrados unas veces en nombre del fundamentalismo islámico más extremista y otras por el odio intertribal alimentado por la etnia pastún, mayoritaria a ambos lados de la famosa línea Durand, que teóricamente divide Pakistán y Afganistán. Y digo teóricamente porque la frontera de más de 2.500 kilómetros que separa a los dos países a lo largo de la línea trazada en 1893 por el entonces secretario del Exterior del gobierno británico de la India, sir Mortimer Durand, para poner fin a la guerra anglo-afgana nunca ha sido totalmente aceptada por ninguno de los dos gobiernos por ambiciones territoriales de Afganistán y Pakistán sobre las zonas pastunes a ambos lados de la frontera.

Y para añadir gasolina a la hoguera existe otro factor de riesgo, que desestabiliza aún más, si cabe, la situación: la desconfianza genética de Pakistán, y en especial de sus fuerzas armadas, hacia la India, producto de tres guerras entre los dos países -dos por Cachemira y una tercera por la desmembración del Pakistán Oriental, hoy Bangladesh-, desde la partición del subcontinente decretada por Gran Bretaña en 1947 y que dio lugar al nacimiento de las dos naciones.

Buena prueba de esa desconfianza es que, a pesar de los mortales ataques talibanes en el corazón de las principales ciudades del país, dos terceras partes del Ejército paquistaní siguen concentradas no sólo en Cachemira sino en el resto de la frontera con la India. La ofensiva para reconquistar el valle del Swat en el centro del país fue contundente y todo un éxito para sus fuerzas armadas. La actual en Waziristán adolece de debilidad como si se pretendiera, en opinión de expertos militares occidentales, más que destruir a la guerrilla talibán, eliminar sólo a su cúpula. Como declaró el pasado viernes el enviado especial para la zona Richard Holbrooke, Estados Unidos está tratando de averiguar si el Ejército pretende simplemente "dispersar" a los militantes (de Waziristán) o, por el contrario, busca su destrucción, como desearía Washington. Después de todo, no sería la primera vez que los servicios secretos paquistaníes han utilizado a los talibanes para desestabilizar las zonas fronterizas de Afganistán y como agentes terroristas en la Cachemira india. A pesar de que Estados Unidos bajo la Administración Obama ha fundido acertadamente en una sola política, Af-Pak, la estrategia para los dos países y a pesar de una ayuda de 7.500 millones de dólares a Islamabad para los próximos cinco años, la cúpula militar paquistaní, cuyas relaciones con el Gobierno civil del presidente Asif Alí Zardari, se deterioran por momentos, es renuente a emplearse a fondo en las zonas tribales.

Y tiene motivos para esa renuencia, que nace de la desconfianza hacia la fiabilidad de Estados Unidos como aliado de Pakistán en el futuro. No sólo no comprenden que Washington, que recientemente ha consagrado a la India como potencia nuclear a pesar de no ser firmante del Tratado de No Proliferación, no presione a Nueva Delhi para conseguir un acuerdo en el tema de Cachemira, sino que recuerdan la estampida de Estados Unidos en Afganistán una vez consumada la retirada soviética del país en 1989. Y las indecisiones de Obama en la definición de una nueva estrategia y en el envío de tropas a Afganistán, unida a la suicida actitud abandonista predominante en los países europeos de la Alianza Atlántica integrados en la ISAF, no hacen sino incrementar ese temor paquistaní.

Éste es el panorama que ha encontrado Hillary Clinton en su primera visita como secretaria de Estado a Islamabad, saludada por los terroristas con una matanza de cerca de 100 personas en Peshawar el día anterior. Y las promesas de amor eterno o las declaraciones de que "la lucha de Pakistán es la lucha de Estados Unidos" son necesarias y oportunas. Pero, por sí solas, no van a cambiar la percepción del problema. Se trata de una cuestión de liderazgo, que imprima una confianza basada en la determinación. Y ese liderazgo y esa determinación están ausentes, por ahora, en Washington.

http://www.elpais.com/articulo/internacional/avispero/Af-Pak/elpepiint/20091030elpepiint_11/Tes#

(Ver Video) Narcotráfico en Afganistán


La producción de drogas crece en Afganistán con la presencia de la OTAN y EEUU.



http://perunet.tv/el-teatro-del-mundo/narcotrafico-en-afganistan.html

jueves, 1 de octubre de 2009

Estructuración militar europea: un vacío vital

*Pedro Pitarch
Estrasburgo es un gran mirador del escenario europeo, así como el mando del Eurocuerpo es una singular atalaya de su dimensión militar. Desde ellos se constata con cierta pena el enorme déficit defensivo europeo, porque la ausencia de una capacidad defensiva propia, autónoma y suficiente margina a Europa en un futuro orden multipolar.

Jean Monet decía que Europa se unifica alrededor de grandes proyectos concretos. Pero en la seguridad y la defensa no se ha lanzado todavía un proyecto serio de vertebración. Y sin una sólida Europa de la defensa no habrá Europa política. Porque, más allá de declaraciones de tono europeísta y ansia mediática, los hechos muchas veces muestran desinterés (cuando no incompetencia) y agendas nacionales prioritarias. Falta liderazgo y voluntad política para comprometerse definitivamente con la Europa de la defensa. Por eso necesitamos el Tratado de Lisboa que, entre otras cosas, deberá abrir el camino a una Política Común de Seguridad y Defensa (PESD). Con Tratado (mejor) o sin él, hay que seguir perfeccionando lo que ya existe como, por ejemplo, el sistema de los battle groups, aún poco creíbles por su gran déficit de interoperabilidad; la formalización del Consejo de Ministros de Defensa, que vendrá cuando exista política común, o la Agencia Europea de Defensa, de tan enormes implicaciones industriales. Pero estos objetivos, reconozcámoslo, no son muy frescos.

La estructuración militar europea es un gran proyecto que demanda urgente actuación si se quiere realmente dar un impulso creíble a la PESD. Los cuarteles generales y unidades de fundamento genuinamente europeo no tienen una relación estructurada y formal con los órganos militares superiores de la Unión Europea (Comité Militar o Estado Mayor). Las relaciones entre unos y otros son casi "clandestinas", exceptuando la que existe entre el Eurocuerpo y la Brigada franco-alemana, que, aunque más formalizada, es perfectible. Y esa indefinición hay que resolverla abordando una estructura que dé sentido a la Europa de la defensa, la cual, como objetivo político, hay que construirla con y no contra los americanos. Y podemos hacerlo; al fin y al cabo, ellos también necesitan una Europa fuerte y unida.

De la misma manera, no es legítimo apuntalar la OTAN a base de pisotear las aspiraciones europeas. Habría que redimensionar a la baja las estructuras de la OTAN, abordar una estructura militar genuinamente europea (aunque fuera inicialmente sencilla para "echar a andar") y acordar a dos, Unión Europea y Estados Unidos, el mantenimiento de los necesarios niveles de seguridad continental durante ese proceso de transformación.

El primer gran paso de este gran proyecto sería el establecimiento de una vez por todas de un cuartel general europeo de operaciones, capaz de realizar el planeamiento y la conducción (éste es el aspecto clave) de las operaciones auspiciadas por la UE, así como de integrar las diversas capacidades de gestión de crisis (militares, civiles, policiales, etcétera) de la Unión. De ese cuartel general habrían de "colgar" luego, directa o indirectamente, los cuarteles generales, las unidades multinacionales y otras organizaciones como, por ejemplo, la eurogendarmería, todos ellos ya existentes.

Ante esta idea los otanistas, los de siempre y los conversos, saltan enseguida con el vetusto argumento de la duplicación. Les diría que la racionalización militar es un vacío vital, una necesidad urgente a satisfacer, naturalmente si se tiene la convicción de que los europeos no tenemos mejor destino común que Europa. Les añadiría que mejor sería que no fundamentaran su pánico en Europa, sino en un concreto teatro asiático donde paulatinamente se acrecienta el riesgo de dar al traste con la propia Alianza en poco tiempo. Por el contrario, duplicación es eso que el ministro francés Morin señalaba en el diario La Croix en marzo de 2008: "La OTAN debe someterse a una profunda racionalización: coste global, efectivos, número de estados mayores. Recordemos que la OTAN tiene un presupuesto de 2.000 millones de euros, más de 22.000 personas empleadas a jornada completa (para 66.000 personas en operaciones) y cerca de 300 comités diversos".

La nueva plantilla OTAN (en la que, por cierto, España ha salido regular) no disminuye precisamente el número de estrellas de generales y alimenta algunas estructuras ya superfluas, cambiando sus nombres y atribuyéndolas capacidades que ni tienen ni, previsiblemente, tendrán. ¿Y qué decir de la pléyade de grupos de trabajo y mentores de "generación espontánea" que, a lomos de los presupuestos de la OTAN (y nacionales), cabalgan alegremente de aquí para allá no se sabe bien para qué? Verdaderamente, todo esto sí que es una tremenda duplicación.

España presidirá la UE en el primer semestre de 2010. Puede ser una etapa de desarrollo unitario si, felizmente, el Tratado de Lisboa entra en vigor. Uno, al despedirse del mirador y de la atalaya de Estrasburgo, piensa que lanzar y abrir seriamente el camino para el vital proyecto de estructuración militar europea podría ser un gran objetivo de nuestra presidencia. Es una cuestión de voluntad, coherencia y competencia. ¿Las hay?

* Teniente General

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Estructuracion/militar/europea/vacio/vital/elpepiopi/20090928elpepiopi_5/Tes

lunes, 17 de agosto de 2009

"La historia se repite en Afganistán"

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha hecho de Afganistán su principal prioridad en la lucha contra el terrorismo.

La nueva estrategia de Estados Unidos contempla aumentar el número de tropas y también poner mayor énfasis en la reconstrucción del país y en el fortalecimiento de las instituciones.

Sin embargo, esto ocurre en un momento en que las fuerzas del Talibán continúan ganando terreno. Se espera que este año sea el más violento y con mayor número de víctimas desde 2001. En este contexto, ¿cuán efectiva será la estrategia de EE.UU.? ¿Hasta qué punto ofrece respuestas a los afganos?

BBC Mundo conversó sobre este tema con Robert Fisk, veterano periodista británico, autor de varios libros y corresponsal del diario The Independent en Medio Oriente.

En los últimos años, el Talibán ha experimentado un resurgimiento y hoy en día tiene el control en varias zonas de Afganistán. ¿Cómo se explica que esté ganando tanto apoyo?

No es que esté ganando apoyo. Hay que tomar en cuenta que una vez que una fuerza de ocupación ha pasado cierto período en un país hay una reacción en contra de ésta.

Recuerdo que en 2002 visité algunos pueblos en las afueras de Kandahar y la gente nos decía que estaba perdiendo la paciencia. "Ustedes la gente de Occidente ha prometido muchas cosas que no ha cumplido", me decían.

Entonces, no ha sido simplemente que el Talibán comenzó de repente a ser popular o que lo adoren. Ha sido el hecho de que comenzaron a representar la oposición a la ocupación, aun cuando sus políticas sociales, si se pueden llamar así, hayan sido horribles.

Incluso cuando es cierto que las mujeres eran tratadas como objeto bajo el gobierno del Talibán, éste impuso un orden en Afganistán.

Yo estuve en Kandahar nuevamente en el período de Navidad y en los hospitales traían a muchos niños famélicos porque no había alimentos en los pueblos y el hospital tenía una incubadora para tres criaturas prematuras.

Esto fue siete años después de la ofensiva estadounidense en Afganistán. ¿Qué tipo de progreso estamos llevando a Afganistán? Éstas son las necesidades cruciales a las que hay que responder si se quiere enfrentar al Talibán.

Estados Unidos y la OTAN han hecho de Afganistán la prioridad número uno en la lucha contra el terrorismo y para fines de este verano más de 90.000 soldados se sumarán a las operaciones en ese país. ¿Usted cree que esta estrategia funcionará?

"Éste es el cementerio de los imperios y va a ser el cementerio de las tropas estadounidenses si Obama no se da cuenta que lo que hay que hacer es salir de Afganistán."

No. Es una locura. No entiendo por qué Obama ha hecho de Afganistán un tema tan crucial desde el punto de vista militar.

La realidad es que el ejército soviético, cuando invadió ese país a fines de los años 70, tenía el doble de soldados y no pudieron con Afganistán. Tuvieron que retirarse. ¿Cómo diablos se las van a arreglar los estadounidenses con la mitad de tropas? Tendrán que retirarse también.

Éste es el cementerio de los imperios y va a ser el cementerio de las tropas estadounidenses si Obama no se da cuenta de que lo que hay que hacer es salir de Afganistán.

Es interesante que usted diga eso porque acabo de leer un artículo de un periodista y académico de la Fundación Nuevo Estadounidense que sostiene que esta idea de que Afganistán es el cementerio de los imperios no es más que un cliché.

Me gustaría que fuera un cliché, pero lamentablemente el ejército británico sufrió una devastadora derrota en Afganistán en 1882, los rusos también fueron derrotados en los años 80 y ha sido el cementerio de muchas potencias desde los tiempos de Alejandro Magno.

Desafortunadamente esa es la verdad y no podemos decir simplemente "eso es historia; estamos ahora en una nueva era". Si tú no entiendes, esa historia la vas a repetir, y la historia se está repitiendo en Afganistán.

Es muy interesante que muchos soldados británicos están murieron a apenas unas millas de donde se produjo una derrota británica en una batalla llamada Maywand en el siglo XIX. Hasta este grado se está repitiendo la historia en Afganistán.

Pero hay quienes consideran que algunos de los elementos de esta nueva estrategia fueron iaplicados en Irak con éxito. ¿Qué diría usted a esto?

Irak es un caso bien loco, desde el punto de vista social y económico. Nada ha funcionado para los iraquies. Salieron de Saddam Hussein, pero no había tantos muertos bajo su gobierno.

El problema es ¿estamos en Afganistán por razones morales? ¿O para educar a la población? ¿Estamos ahí para traer igualdad de género? Eso no va a suceder.

Una de las cosas con las que me encuentro constantemente, especialmente cuando estoy en cualquier lugar de Estados Unidos, es esta idea de que podemos andar por el mundo inyectando nuestros modelitos de democracia en lugares apartados donde no existe esa tradición.

Cuando yo trato de hablar con un hombre del interior de Afganistán, no de las ciudades, convencerlo de la importancia de la igualdad de género es como convencer a Henry VIII (monarca británico que gobernó de 1509 hasta 1547) de las ventajas de la democracia parlamentaria. No puedes lograrlo.

Cualquier desarrollo que se produzca en Afganistán va a suceder sin la intervención foránea.

En un discurso reciente, el canciller británico David Milliband planteó la necesidad de negociar con elementos moderados del Talibán como un componente clave de esta nueva estrategia, y eso fue algo que también se hizo en Irak. ¿Es esto viable en Afganistán?

Por años ésta ha sido una política británica en Afganistán, aún cuando no públicamente. Pero el problema es que en Afganistán no se trata de tener a moderados y militantes de línea dura dentro de la insurgencia. La afgana es una sociedad tribal.

Entonces, le pagas a Señores de la Guerra, como de hecho se hizo en Irak, y de esa forma es que se podría salir de Afganistán: pagando a algunos enemigos para que recluten a otros enemigos y así comprar influencia.

Pero el hecho es que eso mismo se hizo en Afganistán tras la ofensiva estadounidense de 2001. Se le pagó a Señores de la Guerra para que establecieran especies de cuarteles tribales.

Muchos de esos Señores de la Guerra están ahora en el gobierno de (Hamid) Karzai, otra farsa democrática, y así se va a seguir haciendo. O sea que no hay nada nuevo en lo que Miliband está diciendo.

Obama ha manifestado que quiere una estrategia de salida de Afganistán, pero para él eso significa salir con éxito. ¿Se puede prever algún nivel de éxito o será Afganistán el Vietnam de Obama?

No es un asunto de decir que éste va a ser el Vietnam de Obama. Ése sí es un cliché, pero traer democracia, igualdad de género a Afganistán es un objetivo inalcanzable.

Si hay una cosa que los afganos quieren es justicia, pero no queremos lidiar con el tema de la justicia, queremos bombardear, ocupar, decidir cómo otros deben vivir sus vidas.

Obama quiere éxito para Estados Unidos, no necesariamente para Afganistán y eso no es necesariamente lo mismo.

Hay varias cosas que él puede decir para medir ese éxito, como que se lograron varios objetivos militares, se mató a equis número de militantes del Talibán, se ha traído cierto grado de democracia a algunos pueblos, pero el problema es que vivimos con la ilusión de que estamos ahí por buenas razones y necesitamos una ilusión para poner fin a esa ilusión.

http://www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2009/08/090727_afganistan_robert_fisk_mes.shtml

sábado, 25 de julio de 2009

Europa pierde peso militar

Por: ANDREA RIZZI

Julio ha sido hasta ahora un mes durísimo para las tropas británicas desplegadas en Afganistán. La muerte de 19 soldados en tres semanas, la mayoría a causa de la explosión de artefactos, ha impulsado en Londres un furioso debate sobre si las tropas del Reino Unido cuentan con equipamiento a la altura de la situación. La imagen del general Richard Dannatt volando por Afganistán en un helicóptero estadounidense -"me habría desplazado en uno británico, si hubiese habido uno disponible", dijo el militar- elevó la polémica al máximo grado. El propio Gordon Brown tuvo que intervenir para calmar las aguas.

Más allá de las escaramuzas políticas sobre el número de helicópteros y blindados británicos disponibles en la provincia afgana de Helmand, el debate en el Reino Unido -junto con Francia, la mayor potencia militar europea- plantea una trascendental pregunta política a todo el continente: ¿en qué estado se hallan los músculos de Europa? ¿Acompañan de manera adecuada su ambición de potencia global? Las estadísticas sobre gasto militar ofrecen una respuesta clara: mientras todas las grandes potencias mundiales han aumentado a ritmos de vértigo su inversión en la última década, Europa gasta hoy lo mismo que hace 10 años. Comparativamente, la fuerza militar europea se está erosionando a gran velocidad.

Los datos son contundentes. China aumentó su gasto militar un 194% entre 1999 y 2008, en términos reales. Rusia, un 173%. Estados Unidos, un 66%. India, un 44%. Frente a esas cifras, en el mismo periodo, Francia incrementó su gasto un 3%; Italia, un 0,4%; Alemania retrocedió un 11%. El Reino Unido avanzó un 20%, debido a su alta implicación en las guerras de Irak y Afganistán. El continente, en su conjunto, registró un avance del 5%. Los datos son del prestigioso Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI). Según ellos, China se convirtió en 2008, por primera vez, en el segundo inversor militar del mundo.

"El gasto militar es impulsado por tres factores básicos", comenta en conversación telefónica Samuel Perlo-Freeman, investigador del departamento de gasto militar del SIPRI. "Estar involucrado en conflictos armados, como EE UU; tener ambiciones de potencia militar global, como China o Rusia; o gozar de un crecimiento económico elevado, que facilite el aumento del gasto militar. Europa no es empujada por ninguno de los tres. Los países europeos han priorizado objetivos por los que no consideran necesario o útil desarrollar su poder militar".

Así, la capacidad de influencia europea a escala global queda siempre más dependiente del llamado soft power que brota del poderío económico y comercial, de la seducción cultural, del atractivo de su particular mezcla entre libre mercado y protección social. Para muchos, eso es positivo. Al respecto, hay opiniones de todo color. Pero los hechos hablan de duros competidores en un mundo menos noble de lo que ambicionan los partidarios del soft power. Un mundo en el que el hard power no cuenta mucho menos que cuando Stalin, preguntado por las relaciones con la Iglesia católica, dijo irónicamente: "¿El Papa..? ¿Cuántas divisiones tiene el Papa?".

"Europa se ha descolgado del ritmo de crecimiento de los demás. Esto es fuente de preocupación", observa desde Francia Yves Boyer, director adjunto de la Fundación para la Investigación Estratégica francesa. "Si queremos evitar una Europa condenada a la decadencia, los Gobiernos tienen que dotarla de medios en los sectores industriales, culturales, diplomáticos, pero también militares. Aunque sea en contra de las opiniones públicas, los Gobiernos tienen el derecho de actuar en el interés estratégico de un país".

La tendencia, sin embargo, muestra un estancamiento absoluto en la última década, y las proyecciones para los próximos presupuestos no la invierten. La crisis económica global reduce más aún el margen de maniobra.

"Pese al frenazo de las inversiones que perjudica la disponibilidad de materiales", prosigue Boyer, "Europa goza todavía de ventajas comparativas en cuanto a savoir faire. Pero incluso el savoir faire necesita medios para mantenerse en el tiempo, y la espiral actual puede ser peligrosa".

Para hacerse una idea de las magnitudes, las cinco principales potencias militares europeas -Francia, Reino Unido, Alemania, Italia y España- con una población equivalente a la de EE UU y un PIB conjunto poco inferior, suman un gasto militar que representa el 40% del estadounidense.

Pese al espectacular crecimiento, China, y más aún India y Brasil, quedan todavía lejos en términos absolutos de Europa como bloque. Pero hay matices: si el gasto se calculara a paridad de poder adquisitivo, el peso relativo de la inversión china o india subiría mucho. Un mismo millón de dólares en distintas manos compra la misma fracción de un cazabombardero, pero paga muchos más salarios de soldados chinos que de europeos.

Por otra parte, es evidente que la suma del gasto militar europeo sigue siendo más una realidad aritmética que política. Pese a que el ascenso de Sarkozy -su acercamiento a la OTAN y a EE UU- facilite el camino para el desarrollo de una defensa común europea, la realidad es que no hay avances significativos en la materia. El esfuerzo militar europeo permanece pulverizado en muchos fragmentos, mientras realidades nacionales cohesionadas y cada vez más armadas surgen en el horizonte.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/internacional/Europa/pierde/peso/militar/elpepuint/20090725elpepiint_7/Tes

viernes, 15 de mayo de 2009

Rebelion. ¡Abajo la línea Durand!
Afganistán y la OTAN
¡Abajo la línea Durand!



Desde la antigüedad, la región ahora conocida como Afganistán ha sido una encrucijada para potenciales conquistadores. Alejandro El Magno, Genghis Khan y Tamerlán reinaron allí.

Durante el siglo XIX, los imperios británico y ruso trataron de conquistar la supremacía en Asia Central. Esa rivalidad fue calificada como El Gran Juego. En 1893, sir Henry Mortimer Durand, funcionario colonial británico, trazó una línea de mil 500 millas para definir el extremo occidental de India, controlada por Gran Bretaña. La Línea Durand atravesaba áreas tribales de pashtunes que los afganos consideraban parte de su territorio. En 1947, la parte noroccidental de la región se convirtió en el nuevo estado de Pakistán.

El Gran Juego continúa en Afganistán-Pakistán, o Afpak, como se lo llama ahora. El término tiene sentido en una región, a ambos lados de la porosa Línea Durand, que la población nunca aceptó y a la que el estado de Afganistán, cuando todavía funcionaba, siempre se opuso.

Un indeleble marcador histórico es que los afganos siempre combatieron a todos los invasores.

Afganistán continúa siendo un premio geoestratégico en el Gran Juego. En Afpak, el presidente Barack Obama ha actuado, de acuerdo con sus promesas de campaña, acrecentando la guerra de manera considerable, haciendo avanzar los patrones de escalamiento llevados a cabo por el gobierno de George W. Bush.

En la actualidad, Afganistán está ocupado por Estados Unidos y sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). La presencia militar extranjera sólo genera confrontaciones cuando lo que se necesita es un esfuerzo común entre las potencias regionales concernientes, entre ellas China, India, Irán, Pakistán y Rusia, que pueden ayudar a los afganos a enfrentar sus problemas internos, como muchos creen que pueden.

La OTAN ha ido mucho más allá de sus orígenes durante la guerra fría. Luego del colapso de la Unión Soviética, esa organización perdió el pretexto para su existencia: la defensa contra un hipotético ataque ruso. Pero rápidamente asumió nuevas tareas. El presidente Bill Clinton, violando las promesas hechas a Mijail Gorbachov, la amplió hacia el este, seria amenaza para Rusia, y eso, de manera natural, incrementó las tensiones internacionales.

El asesor de seguridad nacional del presidente Obama, James Jones, comandante supremo de la OTAN en Europa entre 2003 y 2006, es partidario de su expansión hacia el este y el sur. Esos pasos reforzarán el control de los suministros de energía de Estados Unidos en Medio Oriente.

También es partidario de que cuente con una fuerza de respuesta, que dará a la alianza controlada por Estados Unidos mayor capacidad para hacer cosas con rapidez en distancias muy largas.

Esa misión de la OTAN podría incluir el proyectado oleoducto TAPI, que está siendo construido a un costo de 7 mil 600 millones de dólares, y que entregará gas natural desde Turkemenistán a Pakistán e India. Las tuberías atravesarán la provincia afgana de Kandahar, donde hay emplazadas tropas canadienses. Washington ha propiciado TAPI porque bloqueará un oleoducto competidor desde Irán a India y Pakistán, y reducirá el control de la energía del Asia Central por parte de Rusia. Pero no resulta claro, sin embargo, si esos planes son realistas a raíz de la actual agitación en Afganistán.

China podría representar la principal preocupación de Washington. La Organización de Cooperación de Shanghai, con sede en China, y que algunos analistas consideran un potencial contrapeso a la OTAN, incluye a Rusia y a los estados del centro de Asia. India, Irán y Pakistán son observadores y existen especulaciones sobre si se sumarán a la organización. China también ha profundizado sus relaciones con Arabia Saudita, la perla de la corona en el sistema de suministro petrolero.

Una fuerza que se opone a las maniobras de la gran potencia es el vigoroso movimiento de paz que está creciendo en Afganistán. Los activistas han pedido el fin de la violencia y que se entablen negociaciones con el Talibán. Esos afganos dan la bienvenida a la ayuda externa, pero para la reconstrucción y el desarrollo, no con propósitos militares.

El movimiento de paz está recogiendo tanto apoyo popular en Afganistán que los soldados que Estados Unidos está enviando a ese país no sólo enfrentarán al Talibán, sino también a un enemigo desarmado, pero igualmente sobrecogedor: la opinión pública, informa Pamela Constable, de The Washington Post, tras una reciente visita a Afganistán. Muchos afganos dicen que más tropas extranjeras en lugar de ayudar a derrotar a los insurgentes, exacerbarán el problema.

La mayoría de los afganos entrevistados por Constable dicen que prefieren un acuerdo negociado con los insurgentes. El primer mensaje del presidente afgano Hamid Karzai a Obama, y que al parecer nunca fue respondido, fue que cesaran los ataques a los civiles. Karzai también informó a una delegación de las Naciones Unidas que desea un cronograma para la retirada de tropas extranjeras (esto es, de Estados Unidos). Por lo tanto, ha perdido el favor de Washington. Como resultado, ha pasado de ser un favorito de los medios de prensa estadunidenses a ser un líder corrupto y poco confiable, etcétera. Hay versiones periodísticas de que Estados Unidos y sus aliados están planeando marginarlo en favor de una figura de su elección.

La popularidad de Karzai también ha declinado en Afganistán, aunque sigue siendo muy superior a las de las tropas de ocupación estadunidense.

Una perspectiva útil proviene de un corresponsal británico con mucha experiencia, Jason Burke, quien escribe: “todavía tenemos esperanzas de construir el Estado que nosotros queremos que los afganos desean, en lugar del Estado que en realidad ellos desean. Si se pregunta a los afganos qué Estado desearían tener, muchos responderán: ‘algo parecido a Irán’…”

El papel de Irán es especialmente importante. Tiene relaciones muy estrechas con Afganistán. Se opone vigorosamente al Talibán y ofreció ayuda sustancial para echarlo. Y como recompensa, recibió el sambenito de formar parte del eje del mal. Irán tiene más interés en un Afganistán floreciente y estable que cualquier otro país, y mantiene relaciones naturales con Pakistán, India, Turquía, China y Rusia. Esas relaciones podrían desarrollarse, tal vez, en asociación con la Organización de Cooperación de Shanghai, si Estados Unidos continúa bloqueando las relaciones de Irán con el mundo occidental.

Esta semana, en una conferencia de la ONU sobre Afganistán efectuada en La Haya, Karzai se reunió con funcionarios iraníes que prometieron ayudar con la reconstrucción y cooperar en los intentos regionales para frenar el narcotráfico en la nación asiática.

La política de escalada de Bush y Obama no permite un acuerdo pacífico en Afganistán o en la región. Lo que resulta importante es que haya negociaciones entre los afganos sin la interferencia extranjera, ya se tate del Gran Juego o de otra cosa. Los problemas de Afganistán deben ser resueltos por los afganos.

Tomado de Rebelión.org:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=83786&titular=¡abajo-la-línea-durand!-

martes, 12 de mayo de 2009

Gatopardismo y la V Cumbre de las Américas
por Carlos Pereyra Mele





"Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie"."¿Y ahora qué sucederá? ¡ah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado". El gatopardo, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957). Esta brillante obra que fuera llevada al cine por el gran director Luchino Visconti, en 1963, debería ser de carácter obligatoria su exhibición a las clases dirigentes del siglo XXI en nuestro subcontinente.

Esta obra me da pie para analizar los resultados de la reunión de jefes de estado en la muy promocionada V Cumbre de las Américas, evento que se desarrolló en una pequeña isla del Caribe entre el 17 y el 19 de abril, en la ex colonia Británica(¿?), integrante del Commonwealth Británico y paraíso fiscal conocida como Trinidad y Tobago, que junto con: Bermudas, Bahamas, Islas Turks y Caicos, Islas Caimán, Isla de Anguila, Dominica, Jamaica, Islas Vírgenes, Antigua, Montserrat, Antillas Holandesas y Aruba, San Vicente y Barbados, Santa Lucía, Granada, Panamá, Islas Malvinas, también son paraísos fiscales. Nada en política internacional es casual, así como los gestos y los símbolos, y, esto, nos indica un marco de referencia de donde se desarrollo este encuentro.

Estos encuentros que se vienen desarrollando desde 1994, inaugurados por la administración Clinton, tuvieron el momento de mayor enfrentamiento con el Hegemon estadounidense bajo la administración Bush en la IV reunión realizada en la ciudad de Mar del Plata en el 2005, donde quedó definitivamente enterrado el proyecto ALCA. Sobre esta Cumbre que opinó el sector más influyente de EE.UU. el financiero (causante de la catástrofe financiera y económica mundial) y, además, el sector más beneficiado con los planes de salvataje de Bush y Obama, a través de su órgano periodístico el conservador Wall Street Journal, la columnista señora Mary Anastasia O'Grady dijo: “Este año las cosas empeoraron con los abusadores de la región (Chávez-Morales-Correa), acaparando la atención y Obama dejando pasar una oportunidad única para defender la libertad. Obama tenía que saber que la reunión es usada por los políticos de la región para energizar sus bases en sus países al mostrarles que pueden poner al Tío Sam en su lugar”. Toda una declaración de como ven los sectores de las finanzas de USA a la región, al sur del Río Bravo.
Por otro lado, la inefable dirigente de la izquierda española, Pilar Rahola, aportó en su columna dos datos, el primero que todos los que no comulgamos con el pensamiento único ni el políticamente correcto, conocemos como correcto que Iberoamérica (no Latinoamérica) sí está en la agenda de EE.UU. y que este país con la diplomacia de Obama “ha movido ficha, hay que ver si esto desactivará los populismos reaccionarios de izquierda” (sic).
A su vez, el coordinador de la Cumbre por parte de la administración Obama, Jeffrey Davidow, dejó trascender lo siguiente: “los EEUU buscarán agrupamientos "ad-hoc", con gobiernos, ONGs y empresas así como una variedad de formas de colaboración, dependiendo de los intereses de cada país. Y agregó que esta administración avanzará hacia los TLCs (Tratados de Libre Comercio, que son la alternativa al fracasado ALCA), otra señal ha sido la visita previa a la Cumbre del vicepresidente de USA, Biden, a Chile y Costa Rica, revelando una preferencia estratégica hacia esos dos países.

La Cumbre funcionó al compás del “Efecto Obama” que con su amplia sonrisa venia de pasearse victorioso de los encuentros del denominado G20 en Londres (con un amplio triunfo sobre los países que pretendían un cambio sustancial en las reglas financieras mundiales-FMI y BM- y el cambio del paradigma del dólar centrismo, de ese encuentro sólo hubo mas de lo mismo, con un fuerte beneficio de inventario a favor de USA, que traslada su default a todas las economías emergentes principalmente ) y de festejar el 60 aniversario de la creación de la OTAN Organización del Tratado del Atlántico Norte ( con otro triunfo rotundo, como fue el de incorporar a Francia a esa organización y ampliar las obligaciones ya no sólo regionales sino globales a sus socios militares europeos).

A Puerto España arribó un Barack Obama, con una nueva agenda que incluía, el desmantelamiento de la prisión de Guantánamo y una mínima concesión para que ciudadanos cubanos estadounidenses puedan viaja a la isla (simple marketing político); con ello morigeró toda posible planteo de crítica con relación al viejo conflicto del bloqueo a la isla de Cuba por USA. Aquí, seguramente, tendremos con muchos otros pensadores Iberoamericanos disidencia, pero Cuba, digámoslo con todas las letras jamás fue una amenaza tanto estratégica como geopolítica para los Estados Unidos de Norteamérica, la única vez que pudo serlo (un problema estratégico), fue durante el conflicto por los misiles nucleares soviéticos durante los 60 y, que, como sabemos fueron negociados por las dos cabezas de las superpotencias de entonces: Kruchev y Kennedy sin la participación de Fidel Castro. Esto mismo que expreso en el presente trabajo, lo dijo Fidel Castro en su última visita a Argentina, cuando indicó que sólo la unión de Suraméricana podría ser una baza importante para equilibrar las relaciones con el poderoso país del hemisferio norte.

Entonces, por qué tanta euforia mediática por los acuerdos logrados en la V Cumbre, ¿que se logró?, luego de leer la parte sustancial del documento final, el cual ya estaba demodé, porque los cambios económicos y la crisis mundial lo han desactualizado (se viene trabajando entre cumbre y cumbre) podemos concluir que es un nuevo triunfo de la diplomacia de Washington bajo esta nueva administración, ya que como en las cumbres del G20 y la OTAN se fortaleció en el caso de las Américas un organismo como la OEA que no nos sirve a los intereses de los iberoamericanos y suramericanos en particular, que desde su creación cumple con el rol asignado bajo la diplomacia del panamericanismo de la doctrina Monroe “América para los Americanos”.

Esta Organización de los Estados Americanos (OEA) se creó en 1948, en Bogotá, con 21 miembros. El grupo inicial estaba compuesto por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

Cuba fue excluida en 1962 por presiones de Estados Unidos. A cambio, entre 1967 y 1991 ingresaron catorce países. Así, los integrantes del organismo hoy serían 34. Con la excepción de Canadá que se habría sumado en 1990 el resto está compuesto, en su mayoría, por pequeñas islas que fueron colonias holandesas o inglesas.

“Según fuentes confiables, estas ex colonias son las siguientes: Antigua y Barbuda (75 mil habitantes), Bahamas (250 mil), Barbados (280 mil), Belice (155 mil), Dominica (90 mil), Granada (120 mil), Guyana (900 mil), Jamaica (dos millones 200 mil), Santa Lucía (120 mil), San Vicente y las Granadinas (120 mil), Saint Kitts-Neves (65 mil), Surinam (400 mil) y Trinidad-Tobago (un millón 200 mil).

Si esto es cierto, el total de habitantes de las ex colonias es de 5. 455.000. La cifra es menor que la cantidad de pobladores de El Salvador, el país más pequeño de América continental, al que la poetisa chilena Gabriela Mistral llamó “el Pulgarcito de América”. La nación centroamericana tiene 6.300.000 habitantes.

Lo paradójico es que el voto de El Salvador en la OEA vale por uno y los de estas ex colonias valen por trece. Es más, el voto de San Cristóbal y Nieves, con sus 65 mil pobladores, tiene el mismo peso que el de México (cien millones de habitantes) o de Brasil (174 millones). La mayor parte de estos micros estados está vinculada a la Comunidad Británica de Naciones (Commonwealth) y, en general, vive de espaldas a América hispana. En 1982, por ejemplo, durante la guerra de las Islas Malvinas se alinearon con Gran Bretaña.” Dr. Alberto Buela.

Entonces, podemos apreciar que cuando iniciamos este trabajo hablamos de un gatopardismo: "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie" y no estamos equivocados.

Pues nada, ¿se avanzó en frenar los planes militares en la región, por parte del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de USA para las Américas?; o sobre la reactivada IV Flota desde febrero de este año, o del traslado de la gran base aeronaval de Manta (Ecuador) a Colombia, como de la continuidad del Plan Colombia Puebla, o de los planes de operaciones conocido como plan 2016 del Comando Sur. Nada todo igual a la era Bush.

Otros temas claves, ¿qué rol jugará USA ante la crisis económica mundial, por ellos desatada, y que está afectando a millones de ciudadanos de nuestros países? Cómo afectará a nuestros intereses nacionales y regionales un fortalecimiento de la OEA y cómo quedará entonces la UNASUR y la Junta de Defensa Suramericana, ¿y qué destino nos depara el insistir con un nuevo ALCA ahora intentándolo con los tratados de libre comercio? Todas preguntas sin respuesta, pero que nos afectan de manera concreta. La Cumbre solo fue un escenario donde la nueva administración nos vuelve a instrumentar la teoría de la buena vecindad remozada, o sea ellos hacen de vecinos (USA) y nosotros (los iberoamericanos) hacemos de buenos. Esta administración esta decidida a presentarse como la antitesis de la anterior para remontar el gran deterioro de imagen que sufrió Estado Unidos bajo los periodos de Bush Jr., pero ello no significa que cambiaran de objetivos ni planes. La estrategia de este encuentro la percibió claramente la antes mencionada Pilar Rahola: la jugada de Obama, ayuda a desactivar algunos de los delirantes populismos reaccionarios -reaccionarios de izquierdas- que sacuden la zona, y cuya culpa, en los problemas latinoamericanos, no es menor.

La única alternativa para nuestro desarrollo y progreso de Suramérica, es y no nos cansaremos de repetirlo, la concreción de nuestro objetivos nacionales y continentales a través de organismos que nos contengan y permitan presentarnos ante el nuevo orden mundial en formación, como un solo bloque sin tutelas extracontinentales y que sean la expresión de un genuino pensamiento estratégico suramericano.

Lo mejor será que este tipo de encuentros de rimbombante título como Cumbre de las Américas y organizaciones como la OEA vayan declinando hasta su desaparición.-
Córdoba, 28 de Abril de 2009.


Lic. Carlos A. Pereyra Mele
Analista Político especialista en
Geopolítica Suramericana
http://licpereyramele.blogspot.com/

lunes, 11 de mayo de 2009

LA GRAN DEPRESIÓN EN EE.UU



El 24 de octubre de 1929 se produjo el derrumbamiento de la bolsa de valores de Wall Street en la ciudad de Nueva York, el corazón económico de la nación norteña, con 13.000.000 de títulos aproximadamente a la baja sin posibilidad de colocarlos en manos de nuevos tenedores, induciendo la debacle de los inversores, quienes en su mayoría acumularon posiciones con dineros de terceros.


Esto desencadenó un pánico generalizado trasvasando los problemas de la economía especulativa a la economía real, distorsionando el sistema financiero grandemente con repercusiones en todos los sectores, dificultando a las entidades bancarias fomentar la actividad productiva mediante el estímulo de instrumentos crediticios, conduciendo a un sin número de ciudadanos al default (cesación de pagos), este suceso se conoció con el nombre de la “GRAN DEPRESIÓN”. Tres años más tarde, la crisis golpeó a la población, elevando la cifra a 16.000.000 de personas desempleadas.


En 1933 asume la presidencia Franklin Delano Roosevelt del partido Demócrata, siendo electo por 4 período consecutivos hasta 1945, quien implementó una serie de medidas el “New Deal” para actuar de manera enérgica con el objetivo de reconstruir la economía de su país que se encontraba en muy mal estado.


Este paquete de medidas se basó en el trabajo elaborado por el economista, liberal inglés John Maynard Keynes Teoría General de la Ocupación, Interés y el Dinero, su esencia radica en que el Estado tendría una participación muy activa en la vida económica, asegurando las ganancias para los monopolios capitalistas más grandes, resaltando un detalle insoslayable el de desarrollar la industria militar con el propósito de aumentar el nivel de empleo disminuyendo los índices de paro forzoso.


Según el periodista Santiago Camacho colaborador de la cadena SER española señaló, sobre las altas probabilidades que el presidente Roosevelt conociera con antelación los planes de atacar Pearl Harbor por parte de la armada imperial japonesa, donde mueren 4.500 estadounidenses y fueron destruidos el equipo militar correspondiente a dichas unidades, empleándolo como pretexto para que permitiera la participación en la Segunda Guerra Mundial.


En aquella confrontación bélica que dejó un saldo de 75.000.000 de seres humanos sin vida, dato aportado por la Organización de las Naciones Unidas (O.N.U); se enfrentaron dos bandos conformados por las “potencias del eje”: Alemania, Italia y Japón y por el otro lado las “potencias aliadas”: encabezada por Estados Unidos (EE.UU.), secundado por la República Francesa y el Reino Unido y con alianzas circunstanciales : la República Popular de China y la Unión de Repúblicas Socialista Soviéticas (U.R.S.S), inclinándose la balanza a favor de las “potencias aliadas” fundamentalmente por dos razones:


En primer lugar EE.UU., tenía una sociedad de consumo desde antes de la Segunda Guerra Mundial. A simple vista es comparable esto, según dato suministrado por la Sociedad de Naciones (antecesora de la O.N.U), en 1929 por las calles y carreteras circulaban por ese país 24.000.000 de automóviles, mientras que en el resto del mundo apenas alcanzaban 15.000.000, es decir, la capacidad industrial de fabricar y difundir el automóvil por músculo propio, tal es el caso del emblemático Henry Ford a principios del siglo XX, demostraba y evidenciaba el notorio avance científico-tecnológico con que contaba para la época y, la disposición de ingentes cantidades de recursos.


En segundo lugar, en 1943, cuando todavía se peleaba encarnizadamente en el norte de África, el presidente Roosevelt, envió un equipo de geólogos al Reino de Arabia Saudita, a explorar una zona en ese territorio donde se encontraba la Standard Oil (hoy Exon Mobil). Estos hombres estuvieron por espacio de un año, y cuando regresaron a la capital Washington D.C, informaron al presidente Roosevelt, que Arabia Saudita poseía las reservas de petróleo más grandes de mundo, es decir, “las potencias aliadas” contaron con todo el combustible fósil requerido para desplazar su maquinaria de guerra, en tanto, las “potencias del eje” usaban en algunos casos combustibles sintéticos.


Es así como, llegamos al fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 con la victoria de las “potencias aliadas” representadas gráficamente en la conferencia de Yalta, en que los jefes de estados y/ o gobierno de la U.R.S.S Joseph Stalin, de EE.UU. Franklin Roosevelt y Reino Unido Winston Churchill, se reparten el mundo como “una torta de cumpleaños” y sientan las bases esenciales de los destinos geopolíticos de ahí en más a escala global.


Para ese año surge el Fondo Monetario Internacional (F.M.I.), tras los acuerdos firmados en un complejo hotelero de Bretton Woods en Nueva Hampshire, en Estados Unidos, conformaron las bases para el funcionamiento del nuevo sistema económico mundial.

Entre los elementos más importantes de este nuevo ente financiero tenemos: 1) el precio internacional del oro se fija en dólares de EE.UU. 2) el dólar es la moneda de uso operativo y principal medio de reserva para los bancos centrales y 3) el F.M.I funge de banco central internacional regulando el flujo monetario y otorgando créditos a los Estados que atraviesan una situación de coyuntura adversa.


De tal manera, EE. UU. con el dominio del mercado, teniendo su moneda nacional como columna vertebral del sistema financiero internacional, contando en el continente europeo con una ocupación militar indefinida bajo la fachada de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (O.T.A.N), reciclando los “euro-dólares” de la fulana ayuda del plan Marshall, le permiten una expansión de su economía bastante prologada por un período que comprende desde 1945 hasta 1971, cuando por primera vez la balanza comercial cerraba con un saldo negativo desde 1895.


En ese sentido, lo sucedido en 1971 se avizoraba desde finales de los años 60 en que el gasto militar aumentó vertiginosamente ubicándose en medio del conflicto bélico de Vietnam, en una suma alrededor de $ 150.000.000.000, con una tendencia marcada al alza debido al papel de gendarme en esa y otras latitudes del mundo.


En ese momento en el 1971, el presidente Richard Nixon perteneciente al partido Republicano, se da cuenta que para mantener la supremacía de su país en el papel de potencia hegemónica, era necesario destinar un alto porcentaje del presupuesto a la defensa como política de estado, resultando imposible sostener tales exigencias por la vía de la producción de riquezas producto del trabajo de sus ciudadanos (impuestos), pues el déficit fiscal sumaba ya $ 5.000.000.000, convirtiéndose en crónico sin lugar a dudas por no estar en consonancia con los ingresos, toma la decisión de romper los esquemas heterodoxos desvinculándose del modelo patrón oro, facilitando imprimir todo el dinero sin respaldo necesario para cumplir su empresa


“Cuando el presidente Reagan asume el poder, el déficit fiscal era de 1 trillón se triplicó durante sus ochos años, gracias a enormes recortes impositivos en 1981 y el aumento del gasto. En la presidencia de Bush padre, el déficit fiscal continuó incrementándose aún más”, afirmó Bill Clinton en su autografía titulada “Mi vida Bill Clinton” publicada en el año 2004.


Por tal motivo, este recuento de sucesos acaecidos en las últimas décadas de la historia estadounidense, muestran las coincidencias entre los conflictos bélicos y las recesiones económicas, de lo cual se puede inferir que, son usados como catalizadores para motorizar el crecimiento, mediante la enorme inyección de recursos a los diferentes sectores de la economía.


LIC. MANUEL TEMPONI RODRIGUEZ

http://manueltemponi1981.blogspot.com/