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sábado, 13 de agosto de 2011

EE.UU es AA+, ya no pertenece al club de los ricos. ¿Qué pasa?


*Manuel Antonio Temponi Rodríguez

En los últimos días, diversos medios comunicación: New York Times, El País de España, Pagina 12 de Argentina, Universal de México, BBC de Londres, The Guardian, muchos habremos visto titulares como estos: “Standard and Poor's rebaja el crédito a EEUU y profundiza la polarización política”, “Standard & Poors reduce nota a Estados Unidos”, entre otros. Inmediatamente, salieron los “expertos” del mercado a realizar sus análisis, teníamos para todos los gustos y colores, la mayoría de ellos señalaban: “ el problema de la deuda es un asunto fiscal”, sin tocar el tema de fondo, es decir, la solución a la crisis es incrementar la aplicación del paquete neoliberal, a una población gravemente golpeada por la disminución del llamado “estado de bienestar”: un índice de desempleo general de 9,1 %, en el segmento de los jóvenes 25%, afro-americanos 15.9% e hispanos al 11,3% (Ministerio del trabajo de EE.UU, julio 2011).

Agencias Calificadoras

Para empezar, es conveniente definir el concepto de grado de inversión: “….puede considerarse como la "nota aprobatoria" otorgada por las agencias clasificadoras de riesgo a la deuda de un país; es decir, que estas agencias afirmen que tienen confianza en que las obligaciones estudiadas serán cubiertas oportunamente por el país deudor….” (ProInversión, 2011); tenemos notas que van desde AAA (óptima) y D (desaprobatoria), para ello toman factores tales como: crecimiento y estructura económica, flexibilidad monetaria y fiscal, niveles relativos de endeudamiento, liquidez y otros más.

Cabe destacar, que según las agencias calificadoras de riesgo crediticio dominantes en el mercado (Fitch Ratings, Standard & Poor's y Moody's), asignan de manera “imparcial” la nota a cada país. ¿Será cierto?, ¿qué creen ustedes?, la respuesta definitivamente es un rotundo NO, porque son empresas, que responden a ciertos intereses, veamos el caso de la crisis SUBPRIME, “Una investigación llevada a cabo por el Senado estadounidense concluyó que dos importantes agencias calificadoras de riesgo ayudaron a los bancos a ocultar los riesgos de inversiones que estos promocionaban poco antes de que estallara la crisis financiera en Estados Unidos” (BBC de Londres, 2011).

Causas de la disminución de la calificación crediticia.

1-Con el fin de la II Guerra Mundial, nace un sistema financiero mundial, que tiene como moneda de referencia al dólar. Esto le ha permitido al gobierno de los EE.UU emitir deuda sin control, para mantener un nivel de consumo que no va acorde con su producción real de bienes y servicios.

2- Recordemos, que los países poseen parte importante de sus reservas internacionales en dólares, concediéndole (Reserva Federal) el mecanismo de transferencia de la riqueza mediante su moneda (EE.UU). Tomando como base la onza de oro, podremos ver la devaluación del dólar en los últimos años “Con $ 100.000 a finales de 2000 se compraban 364,36 onzas de oro; con esa misma cantidad de dólares, a finales de julio de 2011 se podía comprar sólo 61,41 onzas, una devaluación del 83,15%” (Attilio Folliero y Cecilia Laya, 2011). Es decir, de esta forma se apoderan del ahorro nacional de los países de la tierra, porque con la crisis se elevan los precios finales de los bienes y servicios, requiriendo los países compradores mayor cantidad de dólares (¿Qué institución se encarga de manejar el flujo monetario para el comercio mundial?), por eso “que se me conceda el control de la moneda de una nación y me río de quien hace sus leyes” (Even, 1939).

3- Antes que el parlamento estadounidense elevara el techo de la deuda a 16, 7 billones de dólares. Los mayores tenedores eran: “Fondo de Seguridad Social de Fondos Fiduciarios de EE. UU. (Social Security Trust Fund): 2,67 billones, Departamento del Tesoro de EE. UU: 1.63 billones de dólares, China: 1,16 billones de dólares, Hogares de EE. UU.: 959.400 millones de dólares, Japón: 912.400 millones de dólares, Gobiernos estatales y locales: 506.100 millones de dólares, Fondos de pensiones privados: 504.700 millones de dólares...............” (Russia Today, agosto 2011). Una interpretación muy somera, nos indica como el gobierno federal de EE.UU ha puesto en peligro el futuro de sus propios conciudadanos, no sólo destinando menos presupuesto al tema social, sino poniendo en vilo el ahorro de toda una vida de las familias estadounidenses.

4- En la crisis de los años 80 en EE.UU, se quebró el llamado “estado de bienestar”. Transcurría la era Reagan-Thatcher, dos iconos de neoliberalismo (Milton Friedman) a ultranza, ejecutores de duras recetas a sus propios países y al resto de la humanidad. Reagan de la mano con Paul Volcker, implemetó medidas conservadoras: contraer la masa monetaria con el aumento de las tasas de interés, reducción de impuestos a los grupos de mayores ingresos que se mantuvieron en sucesivos gobiernos incluidos el de Obama, elevación del gasto militar y la eliminación de “complicaciones” para echar andar la banca de inversión y comercial (SUB-PRIME).

Presente de la economía mundial

El escenario global, “el orden internacional actual ha empezado a hundirse de verdad mientras su potencia líder vive de fiado y jaqueada por una derecha cínicamente imbécil” (Hildebrant, agosto 2011). De ambos lados de Atlántico, con EE.UU haciendo malabarismo y una Europa “mírame pero no me toques”, las probabilidades de una recesión global esta ad portas, lo cual, significaría una caída del intercambio comercial, ocasionando menores ingresos, impactando los presupuestos nacionales. Por ese motivo, todos los gobiernos del mundo están procurando tomar medidas de contención, para que la afectación sea lo menor posible.

De toda esta situación de la economía mundial, algo le queda muy claro a la gente de todos los espectros ideológicos, Santos en la cumbre de la Unasur realizada en Lima en el mes de julio dijo “”América Latina está sentada sobre (una reserva) de 700 billones de dólares. Cualquier señal o cualquier indicación que pueda salir de una reunión de esos Ministros de Hacienda van a tener un peso específico. Si queremos ser relevantes como Unasur o como América Latina, ese es el tipo de coyuntura que no se debe pasar por alto”” (Telesur, julio 2011).

Es una muestra, que ni los aliados más cercanos a las políticas neoliberales confían en las acciones emanadas desde el gobierno de Washington, y buscan soluciones alternativas para salvaguardar sus economías.

Posibles Soluciones

1) Fortalecer mecanismos (aún no está en plena marcha) como el Banco del Sur; con sede principal en Caracas y una sub-sede en Buenos Aires, iniciativa del presidente venezolano Hugo Chávez, respaldada por otros mandatarios: Cristina Kirchner, Rafael Correa, Evo Morales entre otros. Su objetivo es servir de soporte para una nueva arquitectura financiera y busca “romper esa atadura con los organismos financieros” (Pagina 12, septiembre 2009). El concepto radica en unificar las reservas nacionales de los países, que en estos precisos instantes están depositadas en bancos del norte sirviendo como motor para su desarrollo. Las principales tareas deberían ser: a) cumplir con la labor de banca de inversión, como fuente de financiamiento para la creación de la infraestructura para el desarrollo nacional de cada país y b) banca de estabilización, cuando alguno de sus miembros este pasando por un desbalance presupuestario temporal, se saldría al respaldo sacándolo de la dificultad.

2) Fomentar una moneda regional en Unasur; ampliando el radio de acción del Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE) que comprende: Venezuela, Cuba, Antigua y Barbuda, Bolivia, Dominica, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas y Ecuador. Es una moneda de intercambio virtual, diseñada por el Economista Rafael Correa (Presidente del Ecuador), en alguna oportunidad dio un ejemplo de su uso “si Ecuador le vende en productos, bienes o servicios unos 150 millones de dólares a Venezuela y le compra 100 millones, normalmente se requerirían 250 millones de dólares para realizar ese intercambio. Con el Sucre si yo le vendí más de lo que le compre a Venezuela ellos me tendrían que dar solamente la diferencia, o sea, 50 millones, cómo se pagan los importadores compensándose internamente en moneda nacional” (Correo del Orinoco, junio de 2010).

3) Incrementar el comercio intrarregional, diversificar las economías de los estados miembros de la Unasur re-direccionando las exportaciones e importaciones a los estados miembros, disminuyendo la dependencia de nuestros ingresos de bloques extra-regionales. Poner como prioridad nacional, en los países que no lo sea, la agenda de la integración sudamericana en todas sus dimensiones: social, cultural, política y económica. En otras palabras, la integración se consolidará cuando realmente los habitantes se sientan participe del proyecto NUESTRO AMERICANO, para ello los gobiernos deben de generar políticas que coadyuven para tal fin.

Por todo los antes dicho, al observar una serie de hechos en distintas latitudes: Chile, Libia, Siria, Israel, Grecia, España, Reino Unido y Estados Unidos, son fuertes evidencias que el modelo imperante se desgastó y surgen fuerzas renovadoras que impulsan un cambio, de un mundo más solidario y al unisonó dicen “there is an alternative”. Por tal razón, la respuesta sudamericana y continental debe ser, la reafirmación del espíritu BOLIVARIANO del Congreso Anfictiónico de Panamá: “Diferir más tiempo la asamblea general de los plenipotenciarios de las repúblicas que de hecho están ya confederadas, hasta que se verifique la accesión de los demás, sería privarnos de las ventajas que produciría aquella asamblea desde su instalación. Estas ventajas se aumentan prodigiosamente, si se contempla el cuadro que nos ofrece el mundo político, y muy particularmente, el continente europeo”.

*http://manueltemponi1981.blogspot.com/

miércoles, 2 de marzo de 2011

El reinado del dólar llega a su fin...


Por Barry Eichengreen

Lo más asombroso sobre el mercado internacional de divisas no es el elevado volumen de transacciones, por increíble que haya sido el crecimiento, ni la volatilidad de los tipos de cambio, por extrema que sea en estos días.

Lo verdaderamente extraordinario es que estamos hablando de un mercado que sigue siendo sumamente dólar-céntrico.

Cuando una distribuidora de vinos de Corea del Sur quiere importar cabernet chileno, el importador coreano compra dólares estadounidenses, no pesos, para pagarle al exportador chileno. El dólar es, en realidad, prácticamente el vehículo exclusivo de las transacciones entre Chile y Corea del Sur, pese a que menos del 20% del comercio de mercancías de los dos países corresponde a Estados Unidos.

Chile y Corea distan de ser una anomalía. El 85% de las transacciones de divisas en todo el mundo son operaciones de otras monedas por dólares. Y lo que es válido para las transacciones de divisas también lo es para otros negocios internacionales. La Organización de Países Exportadores de Petróleo fija el precio del crudo en dólares. El billete verde es la moneda de denominación de la mitad de los valores internacionales de deuda. Más del 60% de las reservas de divisas de los bancos centrales y gobiernos están en dólares.

El dólar, en otras palabras, no es sólo la moneda de Estados Unidos, sino la del mundo. Su reinado, sin embargo, está llegando a su fin. Creo que en los próximos 10 años, vamos a ver un cambio profundo hacia un mundo en el que varias monedas competirán por el predominio. Este cambio tiene importantes repercusiones para, entre otras cosas, la estabilidad de los tipos de cambio y los mercados financieros, la facilidad de EE.UU. para financiar sus déficits fiscal y en cuenta corriente y la capacidad de la Reserva Federal para seguir adelante con su política de negligencia benigna respecto al dólar.

Los tres pilares

Para entender el futuro del dólar, es importante entender por qué llegó a ser tan dominante en primer lugar. Permítanme ofrecer tres razones.

En primer lugar, su atractivo refleja la excepcional profundidad de los mercados de valores denominados en dólares. La disponibilidad de instrumentos derivados con los que cubrir el riesgo cambiario no tiene parangón. Esto hace que el dólar sea la moneda más conveniente para hacer negocios para las empresas, los bancos centrales y los gobiernos.

En segundo lugar, está el hecho de que el dólar es el refugio seguro del mundo. En épocas de crisis, los inversionistas acuden al dólar por instinto, como lo hicieron tras la quiebra de Lehman Brothers en 2008. Esta tendencia refleja la liquidez excepcional de los mercados en inversiones en dólares, y esa liquidez es el producto más preciado en una crisis. Esto se deriva del hecho de que los bonos del Tesoro estadounidense, el activo más importante comprado y vendido por los inversionistas internacionales, ha tenido desde hace tiempo una reputación de estabilidad.

Por último, el dólar se beneficia de la escasez de alternativas. Otros países que durante mucho tiempo han disfrutado de una reputación de estabilidad, como Suiza, o que hace poco adquirieron una, como Australia, son demasiado pequeños para que sus monedas constituyan más que una mínima fracción de las transacciones financieras internacionales.

¿Qué está cambiando?

Pero los tres pilares que apuntalan el dominio internacional del dólar se están deteriorando.

Los cambios tecnológicos están socavando el monopolio del dólar. No hace tanto, podía haber espacio sólo para una auténtica moneda internacional. Dada la dificultad para comparar precios en diferentes divisas, era lógico que los exportadores, importadores y emisores de bonos indicaran sus precios y facturaran sus transacciones en dólares, aunque sólo fuera para no confundir a sus clientes. Ahora, en cambio, casi todo el mundo lleva aparatos que se pueden utilizar para comparar precios en diferentes monedas en tiempo real.

El dólar, asimismo, está a punto de tener verdaderos rivales en el ámbito internacional por primera vez en 50 años. Pronto habrá dos alternativas viables: el euro y el yuan.

Los estadounidenses, en particular, tienden a descontar la resistencia del euro, pero contrariando algunas predicciones, los gobiernos europeos no lo han abandonado. Ni lo harán. Procederán a la reducción del déficit a largo plazo, algo en lo que han demostrado una voluntad más firme que EE.UU., y emitirán "bonos europeos", respaldados por la confianza plena y el crédito de los gobiernos de la zona del euro como grupo. Esto sentará las bases para el tipo de mercado integrado de bonos europeos necesario para crear una alternativa a los bonos del Tesoro estadounidense como una forma en la que mantener las reservas de los bancos centrales.

China, mientras tanto, se está moviendo rápidamente para internacionalizar el yuan, también conocido como renminbi. En el último año se ha cuadruplicado la cuota de los depósitos bancarios denominados en yuanes en Hong Kong. Setenta mil empresas chinas están haciendo sus liquidaciones internacionales en yuanes.

Permitir a las empresas chinas hacer liquidaciones transfronterizas en yuanes las liberará de tener que emprender costosas operaciones de cambio de divisas, y ya no tendrán que asumir el riesgo cambiario creado por el hecho de que sus ingresos son en dólares, pero muchos de sus costos en yuanes. Permitir que los bancos chinos, por su parte, hagan transacciones internacionales en yuanes les permitirá hacerse con una tajada mayor del pastel financiero mundial.

Por último, existe el riesgo de que el dólar pierda su estatus como refugio seguro. Los inversionistas extranjeros, privados y oficiales, mantienen dólares no sólo porque son líquidos, sino porque son seguros. El gobierno de EE.UU. tiene un historial de cumplimiento de sus obligaciones y siempre ha tenido la capacidad fiscal para hacerlo. Ahora, sin embargo, principalmente a consecuencia de la crisis financiera, la deuda federal se acerca al 75% del Producto Interno Bruto de EE.UU.

Un mundo más complicado

¿Cómo afectará todo esto a los mercados, las empresas, las familias y los gobiernos?

Un cambio evidente se producirá en los mercados de divisas. Ya no habrá un salto automático en el valor del dólar y el correspondiente descenso en el valor de otras monedas importantes, cuando aumente repentinamente la volatilidad financiera.

Pero el impacto se extiende mucho más allá de los mercados. Las compañías estadounidenses tendrán que hacer frente a algunos de los mismos riesgos cambiarios que sus rivales extranjeros.

En este nuevo mundo monetario, además, el gobierno de EE.UU. no será capaz de financiar su déficit presupuestario de manera tan barata, puesto que ya no será tan grande el apetito por los bonos del Tesoro de EE.UU. por parte de los bancos centrales de otros países.

EE.UU. tampoco será capaz de acarrear déficits comerciales y de cuenta corriente tan grandes, ya que financiarlos será mucho más caro. Para reducir el déficit en cuenta corriente EE.UU. tendrá que exportar más. Eso, a su vez, implica que el dólar tendrá que caer en los mercados cambiarios, ayudando a los exportadores estadounidenses y perjudicando a las empresas que exportan a EE.UU.

Mis cálculos sugieren que el dólar tiene que descender cerca de 20%. Debido a que los precios de los bienes importados subirán en EE.UU., el estándar de vida del país disminuirá en cerca de 1,5% del PIB, unos US$225.00 millones en dólares actuales. Es el equivalente a medio año de un crecimiento económico normal.

No es ninguna catástrofe, pero los estadounidenses lo sentirán en sus billeteras. Por otro lado, la próxima vez que EE.UU. tenga una burbuja de bienes raíces, los chinos ya no nos ayudarán a inflarla.

Barry Eichengreen es profesor de Economía y Ciencia Política en la Universidad de California en Berkeley.

http://online.wsj.com/article/SB129902555823590945.html?mod=rss_americas_spanish