Mostrando entradas con la etiqueta agresión contra Venezuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta agresión contra Venezuela. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de agosto de 2009

Entrega de Premio Internacional "Rómulo Gallegos" a William Ospina



El escritor colombiano William Ospina recibió este domingo el premio "Rómulo Gallegos" por su novela "El país de la Canela", en una ceremonia celebrada en Caracas, en la sede del Celarg, organismo organizador del certamen.

El premio, consistente en una medalla de oro y de 100.000 euros (135.000 dólares), fue entregado por el ministro venezolano de Cultura, Héctor Soto.

Ospina destacó en sus palabras la influencia recibida del poeta andaluz Juan de Castellanos, quien dedicó su obra a reflejar lo bueno y malo de la colonización española de América.

El escritor planteó que los actuales latinoamericanos son una simbiosis de todos quienes confluyeron en estas tierras, indígenas, europeos y africanos, dando lugar a un mestizaje que los hace únicos tanto por su lenguaje como por su concepción de la existencia.

Lamentó que con motivo de las celebraciones del "encuentro de los dos mundos", en 1992, España resaltase la faceta épica de su incursión en América, destacando a personajes como Francisco Pizarro o Hernán Cortés, y relegando a planos secundarios a quienes aportaron la carga humana que hizo posible el mestizaje.

Ospina, de 55 años, fue galardonado en junio con la XVI edición del Premio Internacional de Novela "Rómulo Gallegos", tras imponerse a 275 novelas de 21 países, por la novela "El país de la canela", que recrea los primeros viajes de los europeos al Amazonas a través de los ojos de un indio mestizo.

De esta forma, este poeta se convierte en el cuarto colombiano que se lleva el premio internacional, después de Gabriel García Márquez con Cien años de soledad; Manuel Mejía, con La casa de dos palmas y Fernando Vallejo, con El desbarrancadero.

El premio literario Rómulo Gallegos 2009, lo ha otorgado el gobierno venezolano desde el año 1967 hasta la actualidad con una frecuencia de cada dos años y es uno de los más respetados galardones de las letras hispanoamericanas.

Obra de Ospina refleja lucha y arrojo de los pueblos originarios de Latinoamérica

“La novela El país de la canela, de William Ospina, refleja la lucha y el arrojo de los pueblos originarios de nuestra América y la ferocidad de los conquistadores”, aseguró el ministro del Poder popular para la Cultura, Héctor Soto durante la entrega del Premio.

Soto señaló que “esta es una novela histórica, pero alucinadamente bella que describe la tragedia del Cuzco por los hermanos Pizarro, movidos por la codicia”.

Esta obra, indicó Soto, “tiene párrafos de una fuerza anticolonialista y antiimperialista, más no antihispánicas, pues no se hace una división entre hispanidad e indigenismo”.

“Para mi quedó muy claro después de la lectura el carácter casi genético de la rebeldía de nuestros indígenas latinoamericanos, que mezclaron la sangre de ese soldado ibérico tozudo con la de los audaces indígenas y con la de los africanos con esa gran fuerza física y espiritual”, expresó.

Además, aseguró que la obra reconoce la importancia de conocer la historia. “Esto me recuerda unas palabras del presidente Chávez cuando dijo que "cuando uno no sabe para dónde va, tiene que devolverse para por lo menos saber de dónde viene"”.

“Es una novela que refleja el necesario objetivo imperialista de destruir los valores culturales de los pueblos que pretende colonizar”, razón por la cual dijo el ministro que “yo he citado textualmente esta novela en los actos de grado de la Misión Cultura, porque los 39 mil activadores que la componen tienen como tarea académica recoger la historia local de lugar donde viven. Hasta ahora, tenemos en archivo más de 19 mil historias locales y más de 18 mil autobiografías”.

Destacó que la propia la Ley de Consejos Comunales obliga a estas organizaciones a recoger su historia local, pues “los imperios conocen que los pueblos antes se les domina culturalmente antes que por la vía de las armas”, y puso como ejemplo la destrucción de la Biblioteca de Bagdad, en Irák, que fue destruida primero que cualquier cosa por el ejército de Estados Unidos.

Finalmente, el ministro Soto informó que esta novela será publicada próximamente con un primer tiraje de 20 mil números y será comercializado en 5 bolívares fuertes; sin embargo, señaló que “le voy a proponer al presidente de la República, Hugo Chávez Frías, que sea incluido en la colección de 100 libros de los consejos comunales, para que sea distribuido gratuitamente”.

Fuente: http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?29831

martes, 28 de julio de 2009

Colombia, el balcón que nos vigila

Por: José Vicente Rangel

El Fantasma

Un fantasma recorre la región. En especial la andina. El fantasma del anticomunismo reciclado en antichavismo. O con la máscara del antichavismo que, a los fines de las oligarquías locales, empresarios inescrupulosos, cúpula fascista de la Iglesia católica y la internacional mediática, es lo mismo. La reacción frente a ese fantasma tiene muchos rostros. Uno en Argentina, donde arremete contra los Kirchner. Otro en Brasil, donde ataca por mampuesto a Lula. Igual en Paraguay y Bolivia, donde las víctimas son Lugo y Morales. Lo mismo Correa en Ecuador y Ortega en Nicaragua. ¿Y qué decir de la descalificación racista de los gobernantes caribeños? También Honduras, donde el presidente constitucional es derrocado por ser un presunto "títere" de Chávez. Todas estas aventuras desestabilizadoras se ejecutan o planean bajo el signo del antichavismo.

Colombia y su Estrategia
Pero donde la actitud ante el fantasma es más inquietante, por su carácter estrategico, es Colombia. La coherencia ideológica de parte de su liderazgo, su definido perfil reaccionario, y los reflejos antivenezolanos siempre latentes en su clase política, confiere al vecino un protagonismo que excede lo retórico. Quienes hacen y ejecutan la política interna y exterior de Colombia están consciente de lo que representa el actual proceso venezolano. Que implica que a su lado se desarrolle una experiencia contraria a lo que allá ocurre.

Tal situación es un reto para una oligarquía acostumbrada a resolver con la violencia los conflictos sociales y politicos internos. Esa conducción sabe lo que tiene que hacer como respuesta, y lo hace con la peculiar habilidad y falta de escrúpulos con que suele comportarse. Esa conducción, expresión condensada del uribismo, ensaya varias respuesta al proceso bolivariano en medio de enfrentamientos que casi provocan la ruptura de relaciones, de sinuosas posiciones en los temas económicos y financieros, y, también, la zalamería cuando la cuerda se tensa demasiado. Lo cierto es que en medio de choques abruptos y lunas de miel, el gobierno de Uribe sigue adelante en una peculiar escalada antichavista.

Situaciones Concretas
Veamos: 1) Sin pestañar siquiera, la oligarquía colombiana estimula la campaña que presenta a Venezuela como factor clave del narcotráfico. Con singular caradurismo manipula un tema donde Colombia es la nación en el banquillo. 2) Igual con el tema de la guerrilla, las Farc y la violencia. Históricamente el Estado venezolano evitó involucrarse en el conflicto interno colombiano -más bien somos víctimas.

Así fue en la IV y, ahora, en la V República. Pero la dirigencia colombiana endosa a Venezuela responsabilidades que ésta no tiene, y lo hace con el deliberado propósito de afectar la imagen del país. 3) Irresponsablemente el Estado colombiano facilita el desplazamiento hacia Venezuela del paramilitarismo desmovilizado en su territorio, con las desastrosas consecuencias que todos conocemos. Al igual de lo que sucede con el narcotráfico, el delito común, el sicariato, el paramilitarismo, Colombia, que genera y exporta delito, drena a Venezuela esa terrible realidad. Pero con insólita mezcla de habilidad y desfachatez, el Estado colombiano se presenta como víctima mientras sus vecinos serían los verdugos.

El Peligro Mayor
Aterrizo con lo más importante. Lo que representa mayor peligro para la región andina y, en especial, para Venezuela: las Bases Militares de EE.UU. instaladas en Colombia. El fin de la concesión de Manta por el gobierno ecuatoriano, significó el traslado a Colombia de esa infraestructura militar.

A partir de ese momento se multiplican en territorio colombiano las Bases norteamericanas. A las que operan en Larandia (Sur) -donde se ubica la llamada "inteligencia técnica" del Pentágono- y Tolemaida (Centro), con efectivos militares, instructores y contratistas gringos, se agregan por reciente acuerdo entre los dos paises, las Bases de Malambo (Atlántico), Palaquero (Cundinamarca), Apiay (Meta).

Otra Base, la más grande, está en Tres Esquinas, Caquetá, y hay otra en Villavicencio. Además, las fuerzas norteamericanas cuentan con las instalaciones navales de la Armada en Cartagena (el Caribe) y Málaga (el Pacífico).
El centro de las operaciones está en la Base de Palanquero con capacidad para 60 aviones y una pista de 3.500 metros que permite el despegue y aterrizaje de tres aeronaves al mismo tiempo.

Fracaso Interno y Proyección Externa
Ante este dispositivo armado, estratégicamente ubicado e infinitos recursos tecnológicos y logísticos, ¿cómo queda la región andina, cómo queda Venezuela? También, ¿cómo queda Colombia? Importantes sectores politicos de esta nación han denunciado la gravedad de la situación. Ejemplo: el senador liberal Juan Manuel Galán y el dirigente de la U, Jairo Clopatofsky, opinan: "La soberanía colombiana está marchita; la estamos entregando". Y el excandidato presidencial Carlos Gaviria, dirigente del Polo Democrático, sostiene: "Nos estamos comportando como un país súbdito de Estados Unidos".

Para Ecuador la amenaza es creciente -ya sufrió en carne propia la agresión. También para Venezuela. La explicación, tanto del gobierno norteamericano como del colombiano, de que se trata de una operación para combatir el narcotráfico y el terrorismo, nadie la cree. Este Plan, concebido con el pretexto de luchar contra ambos fenómenos, fracasó. Después de años e inversión de fabulosos recursos su saldo es frustrante.

Ahora hay más hectáreas sembradas de coca y amapola y la producción de droga se expandió e inunda los mercados mundiales. Tampoco la ayuda militar acabó con la guerrilla que, más allá de los últimos reveces, mantiene presencia y operatividad en distintas regiones del país. En cambio, la proyección militar sobre la región andina y los vecinos, es amenazante. Semejante dispositivo desborda las previsiones internas y corresponde a la concepción estratégica de dominación mundial de EE.UU. y control de la región andina.

El Blanco: Venezuela
El fortalecimiento del dispositivo militar y de inteligencia de USA en Colombia tiene en la mira a Venezuela, a su proceso revolucionario, el cual constituye un dolor de cabeza para la derecha latinoamericana y, por supuesto, para Washington. Si alguien duda acerca del propósito que inspira la conversión del territorio colombiano en una gran base militar norteamericana, basta leer lo dicho por alguien insospechable de izquierdismo, el precandidato presidencial liberal y exministro de Defensa de Colombia, Rafael Pardo: "Es un inmenso error diplomático.

Una cosa es la cooperación para actuar en nuestro territorio, que es necesaria y justa, y otra alquilar el territorio para observar a los paises". Pardo remata así: "Es como prestarle el balcón del apartamento a un señor de afuera de la cuadra para que vigile a los vecinos". Para los venezolanos se trata de un tema de seguridad y defensa prioritario. No cabe duda. Y así lo acaba de asumir Chávez.

Fuente: http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?29471