viernes, 23 de octubre de 2009

Uruguay: hacia un segundo gobierno progresista

Raúl Zibechi

Es muy probable que el próximo domingo la mayoría absoluta de los uruguayos elija a José Mujica presidente. En caso de que no alcanzara a superar 50 por ciento de los votos, habría que esperar un mes más para que en un balotaje se defina la presidencia entre el líder tupamaro y el ex presidente neoliberal Luis Alberto Lacalle. De un modo u otro, el triunfo de Mujica es un hecho. Un segundo gobierno del Frente Amplio premiará una gestión considerablemente mejor que las anteriores.

¿Qué ha cambiado en Uruguay en los cinco años de gobierno progresista? El Estado es más fuerte y cuenta con mayor legitimidad; el pequeño y frágil país, rodeado de dos gigantes, es algo más viable que antes, cuenta con mayor autonomía energética y tiene planes de futuro; la pobreza ha caído de 30 a 20 por ciento, por las políticas sociales y la excepcional coyuntura internacional para las exportaciones; el sistema de salud se ha democratizado, siendo la principal reforma estructural del gobierno de Tabaré Vázquez; el salario real creció por primera vez en muchos años, la desocupación bajó a la mitad y se instaló la negociación colectiva Estado-empresarios-sindicatos, que redundó en un crecimiento sostenido de la afiliación sindical, aun en ramas donde nunca había existido organización laboral.

Por otro lado, la producción agropecuaria creció exponencialmente, con la introducción masiva de técnicas como la siembra directa y la alimentación del ganado en espacios cerrados, materias en las que este país tenía considerable retraso. El crecimiento agropecuario favorece a los grandes productores vinculados a multinacionales de la soya y otros granos, y a los grandes frigoríficos, lo que supone una profundización del modelo neoliberal en el campo o, se si prefiere, un avance del agronegocio. En contrapartida, los pequeños productores, sobre todo los vinculados al sector lechero, se han visto perjudicados y una parte abandonó el rubro pese a la política oficial de apoyo a la producción láctea.

En estos cinco años, alrededor de 25 por ciento de las tierras cultivables pasaron a manos de extranjeros, sobre todo argentinos y brasileños, sin que el parlamento haya limitado la compra por foráneos en las zonas fronterizas. El 40 por ciento de la producción de carne, principal rubro de exportación, y un porcentaje mayor del arroz, están controlados por grandes empresas brasileñas, con lo que los principales exportadores pertenecen ahora a ese país. En paralelo, el proyecto forestal sigue en pie pese a la crisis global, lo que implica que a la fábrica de celulosa Botnia le seguirán dos o tres más, dependiendo de la evolución de la economía mundial.

Con todo y que el país no ha abandonado, sino profundizado el modelo, la mayor parte de la población –en especial los más pobres– cuenta con mayores ingresos y tiene expectativas de futuro algo mejores que en el pasado. La introducción del Plan Ceibal (una laptop por niño en edad escolar que se ampliará a secundaria) es la iniciativa que cuenta con mayor apoyo social. Es probable que en los próximos 10 años contribuya a disminuir la brecha entre los más ricos y los más pobres, diferencia que las políticas sociales apenas han modificado. El objetivo de las elites políticas es convertir al país en un polo de alta cualificación laboral especializado en tecnologías avanzadas, por lo cual la difusión de la computación forma parte central de ese proyecto.

¿Qué se puede esperar del gobierno de Mujica? En las grandes líneas, continuará los trazos del gobierno de Vázquez. Los equilibrios internos en el Frente Amplio, de hecho el moderado Danilo Astori será su vicepresidente, y en el conjunto de la sociedad uruguaya se tornan inviables virajes más o menos profundos o radicales. Con Mujica habrá una mejora en las relaciones con los socios del Mercosur, deterioradas desde el conflicto por la celulosa con Argentina y porque Uruguay acusa a sus vecinos de proteccionismo.

Mientras Cristina Kirchner sea presidenta, y Lula siga en Planalto, el segundo gobierno progresista uruguayo se esforzará por minimizar los conflictos y diferencias, y profundizará la integración regional, tanto en relación al Mercosur como en la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas). En este sentido, no parece posible que vuelvan a registrarse coqueteos para firmar un tratado de libre comercio con Estados Unidos como sucedió en la primera parte del actual gobierno, a impulso del presidente Vázquez y su ministro de Economía, el futuro vicepresidente.

Tampoco parece posible que Uruguay se integre a la Alba. Más allá de las simpatías personales entre Chávez y Mujica, el proceso uruguayo es bien diferente del de Venezuela, Bolivia y Ecuador, por poner tres ejemplos. Uruguay atravesó la década neoliberal sin que su sistema político sufriera el menor traspié, siendo la continuidad institucional el signo distintivo de un país con fuerte tradición estadocéntrica, en todos los sectores sociales, en todo el abanico político e ideológico. La ausencia de movimientos sociales de los excluidos, no sólo lo diferencia del resto de los países del continente, sino que es consecuencia, precisamente, de esa fuerte impronta estatal que ha calado tan hondo en la izquierda política y social. Mientras el sistema político de los países andinos mencionados se vino abajo y en Argentina la estructuras políticas crujieron fuerte auspiciando el que se vayan todos, en Uruguay los grandes debates, como las privatizaciones, se zanjaron votando.

Uno de los cambios que pueden producirse es la anulación de la Ley de caducidad, que pondría fin a una legislación infame que avala la impunidad de los militares que violaron los derechos humanos. En todo caso, el actual gobierno consiguió agujerar la legislación y llevó a la cárcel a los más conspicuos violadores. La anulación cerraría un ciclo histórico que no pudo clausurarse 20 años atrás, cuando la derecha ganó un referendo que avaló la continuidad de la impunidad.

http://www.jornada.unam.mx/2009/10/23/index.php?section=politica&article=020a2pol

domingo, 18 de octubre de 2009

El euro gana peso como moneda de reserva de los bancos centrales

CLAUDI PÉREZ

"El dólar ya no es lo que era", dice uno de los malos en la última entrega de la saga James Bond mientras reclama un pago en euros contantes y sonantes. El cine como metáfora: el reinado de la divisa estadounidense está (una vez más, y van casi 20 años así) en entredicho.

"El dólar ya no es lo que era", dice uno de los malos en la última entrega de la saga James Bond mientras reclama un pago en euros contantes y sonantes. El cine como metáfora: el reinado de la divisa estadounidense está (una vez más, y van casi 20 años así) en entredicho. El euro empieza a hacerle sombra. Un déficit público nunca visto en tiempos de paz, una política de tipos de interés sin precedentes, al 0%, una Gran Depresión financiera, el reventón de la burbuja inmobiliaria y la lenta -pero que muy lenta- recuperación prevista en EE UU se combinan en un cóctel que ha dejado temblando al billete verde.

La debilidad estadounidense se refleja más que nunca en su moneda. La semilla de la desconfianza ha arraigado de tal manera que el euro gana peso como divisa de referencia: los bancos centrales de todo el mundo acumularon más de la mitad de sus reservas en euros entre abril y junio, según Barclays Capital. Es la primera vez que eso ocurre en un periodo de alta demanda (cuando los bancos centrales acumulan más de 80.000 millones de dólares en un trimestre). Y es también la primera vez que la cuota de dólares comprados baja al 37%.

Todo suma: la moneda europea sigue batiendo marcas y cotiza ya rozando los 1,5 dólares por unidad, el máximo en más de 14 meses y por encima de los niveles previos a la quiebra de Lehman Brothers, epítome del desfallecimiento de Wall Street y del pinchazo de la economía norteamericana en los últimos tiempos.

El oro está también en máximos, y el mercado petrolero se recalienta por momentos. La causa es siempre la misma: ese declive del dólar. El euro está lejos aún de los 1,60 dólares que alcanzó en abril de 2008, pero los analistas no descartan que siga escalando hasta esa cota. No se trata de que la economía europea esté fuerte: son Estados Unidos y su divisa quienes flaquean.

La cuota de mercado del dólar en las divisas mundiales baja a medida que sube la del euro. Según el Banco Internacional de Pagos de Basilea -una suerte de banco central de bancos centrales-, el dólar suponía aún el 62,8% de las reservas mundiales al cierre del primer semestre. Pero esa cifra no deja de caer: a finales de 2008 estaba en el 64%. "Se trata de una tendencia que se viene arrastrando desde hace 10 años", asegura Pablo Guijarro, de AFI. "Pero aun así, y a pesar de todas las presiones, la pérdida de protagonismo es y va a seguir siendo muy gradual", añade.

"Mezclado, no agitado". El cóctel de martini y vodka del agente 007 describe bien lo que debe pasar también en el mercado de divisas para que los tipos de cambio contribuyan a reequilibrar el crecimiento mundial y no provoquen graves desórdenes, como ha ocurrido en crisis financieras del pasado. Se trata de introducir progresivamente otras divisas como monedas de referencia que mezclen bien con el dólar para reducir riesgos, como el euro, el yen japonés y paulatinamente el yuán chino, en un proceso gradual, sin grandes agitaciones.

"A nadie le interesa un shock en el mercado de divisas", avisa Guijarro. "Que el dólar ceda terreno es positivo, pero ni el mercado del euro ni el de ninguna otra moneda son comparables en profundidad y liquidez al del dólar", advierte Guijarro.

El desplome del billete verde ha cogido velocidad en las últimas semanas por la conjunción de las presiones especulativas de los inversores, ávidos por endeudarse más barato, y por la propia fragilidad de la recuperación de la primera potencia mundial. Además, la carrera a la baja del dólar iría a más de no ser por la intervención de algunos bancos centrales asiáticos para impedir una mayor devaluación. El pánico asociado a la crisis provocó una subida del dólar al inicio de las turbulencias. Pero en estos seis meses la recuperación del apetito por el riesgo ha provocado la salida del dinero refugiado en el dólar.

"Japón y la zona euro están empezando a quejarse de la depreciación acumulada, porque perjudica su recuperación. Pero esas amenazas son aún muy veladas", sostiene Antonio Villarroya, de Merrill Lynch en Londres. "No va a haber un desplome pero sí un movimiento a la baja sostenido", afirma el economista jefe de Intermoney, José Carlos Díez.

Un dólar débil beneficia la recuperación estadounidense a través de sus exportaciones. Y encarece las ventas al exterior del resto del mundo. Las declaraciones del presidente del Banco Central Europeo han ido cambiando. "Las autoridades a ambos lados del Atlántico" están dispuestas a cooperar "de manera apropiada" aseguró Jean-Claude Trichet el jueves en Venecia. Los intérpretes del siempre oscuro banquero central francés dicen que ése podría ser un primer paso hacia una intervención en el mercado de divisas.

http://www.elpais.com/articulo/economia/euro/gana/peso/moneda/reserva/bancos/centrales/elpepueco/20091019elpepieco_3/Tes

domingo, 11 de octubre de 2009

Watch what you tweet

Amy Goodman

A social worker from New York City was arrested last week while in Pittsburgh for the G-20 protests, then subjected to an FBI raid this week at home -- all for using Twitter. Elliot Madison faces charges of hindering apprehension or prosecution, criminal use of a communication facility and possession of instruments of crime. He was posting to a Twitter feed (or tweeting, as it is called) publicly available information about police activities around the G-20 protests, including information about where police had issued orders to disperse.

While alerting people to public information may not seem to be an arrestable offense, be forewarned: Many people have been arrested for the same "crime" -- in Iran, that is.

Last June 20, as Iranians protested against the conduct and results of their national election, President Barack Obama said in a statement, "The universal rights to assembly and free speech must be respected, and the United States stands with all who seek to exercise those rights."

His statement was released in English, Farsi and Arabic and posted on the White House's very own Twitter feed. His tweet read, "We call on the Iranian government to stop all violent and unjust actions against its own people."

U.S. Sens. Charles Schumer, D-N.Y., and Lindsey Graham, R-S.C., wrote to Secretary of State Hillary Clinton, urging her to pressure European nations to restrict sales of eavesdropping technology to Iran. They wrote: "Following recent elections, the Iranian government has used a new communications monitoring center to interfere with and suppress Internet and cell phone communications as part of efforts to crackdown on Iranian citizens peacefully demonstrating ... including voice calls, email, text messaging, instant messages, and Web traffic, as well as posts to social networking sites such as Twitter, MySpace and Facebook."

The U.S. State Department, impressed with the importance of Twitter to Iranian protests, asked Twitter to delay system maintenance that might have interrupted the service during the Iranian protests.

While Madison optimistically mused, "I'm expecting the State Department will come out and support us also," his lawyer, respected civil rights attorney Martin Stolar, said: "This is just unbelievable. It is the thinnest, silliest case that I've ever seen. It tends to criminalize support services for people who are involved in lawful protest activity. And it's just shocking that somebody could be arrested for essentially walking next to somebody and saying: 'Hey, don't go down that street, because the police have issued an order to disperse. Stay away from there.'"

Madison, his wife and housemates were roused from sleep during the weekend when the Joint Terrorism Task Force swept into their house, handcuffing them for hours, searching the house and removing computers and other property from everyone in the house. Madison said the FBI "for 16 hours, proceeded to take everything, from plush toys to kitchen magnets and lots of books ... they took Curious George stuffed animals."

Rather than encourage and support the use of distributed, decentralized social networks to strengthen our democracy and dissent (remember, the Obama campaign itself relied extensively on these online and mobile tools), the government seems headed in the opposite direction. Los Angeles Chief of Police William Bratton recently won acclaim at the annual meeting of the Major Cities Chiefs Association, a professional organization of police executives representing 63 of the largest cities in the United States and Canada. Bratton has launched "I Watch LA," described as "a community awareness program created to educate the public about behaviors and activities that may have a connection to terrorism." The iWatch program, despite Bratton's assertion otherwise, is about spying on your neighbors and turning them in to the police.

One Iranian twitterer for the virtual news hub Tehran Bureau recalled the June protests in an essay: "An officer spoke to us through a loud speaker: 'Disperse: This is your last warning.' The sight of them made my knees tremble, but the wave pushed on and so I went along." He was beaten, bloodied, arrested and held for 20 days. While Elliot Madison was not physically harmed, his legal battles are just beginning, and his case could prove central to the future of free speech in the mobile, digital age.

It is time for the digital censors here in the U.S. to disperse.

Amy Goodman is the host of "Democracy Now!," a daily international TV/radio news hour.
Denis Moynihan contributed research to this column


http://www.oregonlive.com/opinion/index.ssf/2009/10/watch_what_you_tweet.html

No sería el Nobel

Por Santiago O’Donnell

Uuuuuuu... Ahhhhhhhh... Hmmmmmmmmmmmm... ¿¿Ehhhh??... ¡No! !Epa! Wow!

Sorpresa, perplejidad, asombro, bronca, indignación, boca en boca, repercusión, rebote internacional, ruido, palabras.

Así funciona el Premio Nobel de la Paz. Siempre fue un instrumento de política exterior tanto o más que un reconocimiento. A veces pone el foco en un conflicto que a su juicio no recibe la atención que merece y premian a una activista como la birmana Aug Suu Kyi o el argentino Adolfo Pérez Esquivel, que luchan contra un régimen opresivo a través de la resistencia pacífica. A veces premia a una organización que hace las cosas bien como Amnesty o Unicef.

Y a veces premia a los grandes líderes del mundo. Premiar a estos tipos es casi una necesidad. Si no los premian no tienen prensa. Nadie habla del premio y nadie se entera de los birmanos y los argentinos.

Entonces si quiere poner el foco en la agenda ecológica le da el premio a Al Gore, ex vicepresidente de un país que durante su mandato intervino –bah, mandó soldados a matar gente, cualquiera sea la razón– en Somalia y los balcanes.

A veces el comité apuesta a premiar el fin de una negociación diplomática para poner su capital simbólico al servicio de la consolidación y legitimación del acuerdo alcanzado, como sucedió con los sucesivos premios Nobel por los distintos tratados de Medio Oriente, tanto los que se mantienen como los que eventualmente fracasaron, o el compartido entre Mandela y De Klerk por el fin del apartheid, o el que recibió Arias cuando terminó la guerra en Centroamérica.

A veces apuesta a poner el foco en negociaciones en marcha, como cuando premió a la agencia atómica de Naciones Unidas y a su experto estrella Mohamed Al Baradei por mediar en el conflicto nuclear iraní, aunque Al Baradei ya no media y el conflicto sigue igual o peor.

Y a veces apuesta a incidir en un conflicto en marcha, como cuando le dio el premio al obispo Desmond Tutu en pleno apartheid o cuando se lo dio a Pérez Esquivel durante la dictadura argentina. En estos casos no se eligió a la figura más conocida o representativa de la resistencia no violenta, o sea, no se lo dieron a la figura más gravitante en la eventual caída del régimen opresor, como podrían ser el Mandela encarcelado o las Madres de Plaza de Mayo. Eligieron privilegiar a un líder más pacífico, y por lo tanto más pasivo, y se lo dan, entre otras cosas, porque ha renunciado a ejercer una resistencia activa.

Entonces cuando premian en el tercer mundo premian la resistencia pacífica pasiva, aunque esa forma no logre conmover a los opresores. La junta birmana que lleva décadas en el poder, aunque el país cambie de nombre cada dos por tres. En cambio cuando premian a los líderes de las potencias, premian a lo que obtienen los resultados deseados, aunque sea a punta de fusil.

Otro criterio que respeta el comité noruego es el de alternancia entre norte y sur, izquierda y derecha. Tienen que mezclar para no perder audiencia y, por lo tanto, gravitación. Entonces mezclan tibetanos con sudafricanos, birmanos con guatemaltecos, coreanos del sur con irlandeses del norte y vuelta a empezar. Si quisieran ayudar a voltear a Mugabe elegirían a un activista en Zimbabwe que nunca se trenzó con nadie, si quisieran darles un mazazo a los golpistas de Honduras el premio iría a algún zelayista que nunca tiró una piedra.

A veces reparten el premio entre opresores y oprimidos, vencedores y vencidos. Mandela se hizo famoso por combatir el apartheid al frente de una organización política, el Congreso Nacional Africano, que incluyó la lucha armada entre sus metodologías políticas. De Klerk se dio a conocer como representante del régimen vencido, no porque la guerrilla tomó el poder, sino por el peso de una multimillonaria campaña de desinversión y un implacable bloqueo comercial que vaciaron sus arcas, y un boicot diplomático, político, cultural y deportivo que le anuló sus vías de legitimación. A Mandela se lo dieron por no castigar a sus verdugos. A De Klerk por entregarle la banda presidencial a un negro.

A los miembros del comité no parecen gustarles las causas silenciosas. Por eso si un tema no tiene suficiente prensa, como el tema de las bombas-racimo, por ejemplo, o la búsqueda incansable de los bebés expropiados en la dictadura argentina, entonces el premio no llega, por más méritos que hagan los referentes en el tema. En cambio si Paul McCartney y su mujer lisiada se embanderan con las minas antipersonales, el premio no tarda en llegar. Por eso un tipo como Bono siempre es un buen candidato.

Entonces premian a los Obama, a los Kissinger, a los Gorbachov, a los Begin y a los Gore, si no, no serían los Nobel. Serían otra cosa y estaríamos escribiendo de las elecciones en Uruguay.

Claro que hasta ahora los premios a los grandes líderes siempre se los dieron a veteranos de trayectoria, con algunas batallas encima, con pasado, con archivo, como se dice: Yitzak Rabin, Jimmy Carter, Roosevelt, Arafat.

Esta vez le tocaba a uno de esos tipos. ¿A quién se lo iban a dar? ¿A Sarkozy? ¿A Hu Jintao? ¿A Putin? ¿A Fidel Castro? ¿A Berlusconi? Cualquiera de ellos hubiera generado un escándalo tan grande como el que se armó con el premio a Obama. Entonces eligen al que más les gusta y qué importa si todavía no peina canas.

Si llegó a la presidencia de Estados Unidos, primer negro para más datos, algo habrá hecho, perdón por la expresión. Una sola decisión que haya tomado este líder mundial, qué sé yo, el desmantelamiento del escudo antimisiles en Europa o el nombramiento de Sonia Sotomayor, seguramente tuvo más impacto que toda una vida de resistencia en Rangoon.

Entonces “no hizo nada” es relativo. Por lo pronto llegó a la Casa Blanca con una nieta de esclavos y no poca gente cree que sólo por eso lo van a matar.

Claro que no le dieron el premio por derribar barreras raciales. Los miembros del comité, en sintonía con los líderes de las potencias europeas, decidieron que este año hay otras prioridades en la agenda.

Europa quiere arreglar con Irán, salirse de Afganistán, terminarla en Irak, calmar a Rusia y arreglar lo de Guantánamo. Entonces le dan el premio para que haga eso, diciendo que ya lo empezó a hacer.

Es cierto que algo empezó a hacer Obama al respecto: sacó soldados de Irak, sacó presos de Guantánamo, arregló un desarme nuclear con Rusia. Y su postura dialoguista debería representar un avance para la paz mundial con respecto a su antecesor, George W. Bush. Pero en Medio Oriente armó un par de reuniones sin conseguir nada y en Afganistán apenas empezó a dudar.

El tipo está en guerra y le dan el premio de la paz. Se lo dan en nombre de Nobel, un fabricante de armas, y se lo da un organismo semioficial de un país fabricante de armas. Y a los activistas del tercer mundo no le perdonan ni tirar una piedra.

Los anteriores ganadores del premio entienden el mecanismo y por eso, salvo alguna excepción, salieron en coro a felicitar a Obama y decir que el reconocimiento fue merecido, contra la opinión del otro 99,99 por ciento del mundo. Y por supuesto que aprovecharon la ocasión para discursear en favor de sus causas políticas, haciendo eje en las políticas de Obama, que por supuesto influyen sobre cada una de esas causas.

El Nobel de la Paz funciona así. Como instrumento de política exterior de una poderosa institución del norte europeo, más allá de los méritos de los ganadores y las contradicciones del comité. Por eso Obama se pone nervioso y dice que no lo merece, pero confirma que lo va a recibir igual y se banca el abucheo. No se la hicieron fácil pero no se va a quedar afuera. No sería Obama, no sería el Nobel.

http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/elmundo/4-133288-2009-10-11.html

domingo, 4 de octubre de 2009

(Homenaje) Muerte de Mercedes Sosa enluta a la música latinoamericana

La cantante argentina Mercedes Sosa, presentaba un grave deterioro de sus funciones orgánicas causada por una afección renal que le afectó los pulmones, por lo que desde el pasado miércoles tuvo que ser ingresada a terapia intensiva y conectada a un respirador artificial. Sosa recibió este viernes las unción de los enfermos por parte del padre Luis Farinello



La cantante argentina Mercedes Sosa, de 74 años, falleció este domingo, a las 5.15 horas locales, a causa de una disfunción renal que fue avanzando también sobre el corazón y los pulmones.

Los restos de la artista que en más de cuatro décadas de trayectoria profesional fue cauce para un repertorio que logró visibilidad y reconocimiento en todo el mundo, serán velados desde el mediodía en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación.

Internada desde el 18 de septiembre en el porteño Sanatorio de la Trinidad, la salud de la enorme intérprete fue empeorando desde el miércoles pasado cuando debió ser alojada en una sala de terapia intensiva en que se la conectó a un respirador artificial y quedó en estado de coma famacológico.

Nacida el 9 de julio de 1935 en San Miguel de Tucumán, Sosa es justamente considerada una de las más grandes voces de la canción popular latinoamericana.

El siguiente es el comunicado oficial difundido por su familia:

En el día de la fecha, en la ciudad de Bs As, Argentina, tenemos que informarles que la señora Mercedes Sosa, la más grande Artista de la Música Popular Latinoamericana, nos ha dejado.
Haydé Mercedes Sosa, nació el día 9 de Julio de 1935 en la ciudad de San Miguel de Tucumán. Con 74 años de edad y una trayectoria de 60 años, Ella transitó diversos países del mundo, compartió escenarios con innumerables y prestigiosos artistas, y dejó además, un enorme legado de grabaciones discográficas.

Su voz llevó siempre un profundo mensaje de compromiso social a través de la música de raíz folklórica, sin prejuicios de sumar otras vertientes y expresiones de calidad musical.
Su talento indiscutible, su honestidad y sus profundas convicciones dejan una enorme herencia para las generaciones futuras. Admirada y respetada en todo el mundo, Mercedes se constituye como un símbolo de nuestro acervo cultural que nos representará por siempre y para siempre.
Quizás, las palabras de su entrañable amiga, Teresa Parodi, resuman el sentimiento de muchos:

"Â…Mercedes, salmo en los labios
amorosa madre amada
mujer de América herida
tu canción nos pone alas y hace que la patria toda
menudita y desolada no se muera todavía,
no se muera porque siempre cantarás en nuestras almasÂ…"

Sus restos serán velados en el Salón de los Pasos Perdidos, en el Honorable Congreso de la Nación, Avda. Rivadavia 1864.

Su Familia, allegados y amigos, agradecen profundamente el acompañamiento y el apoyo expresado en estos días.

http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?33646
http://www.youtube.com/watch?v=WyOJ-A5iv5I

Taller Comunitario de Promoción de Valores para una Vida Mejor

Ante el flagelo que constituye el uso de drogas para toda las sociedad, para la OMS son: "toda sustancia que, introducida en el organismo por cualquier vía de administración, produce una alteración, de algún modo, del natural funcionamiento del sistema nervioso central del individuo y es, además, susceptible de crear dependencia, ya sea psicológica, física o ambas". En ese sentido la Oficina Nacional Antidrogas (O.N.A), la misma web de la institución señala "Se encarga de “ejecutar las políticas públicas y estrategias del Estado contra la producción, tráfico, legitimación de capitales y consumo ilícito de drogas; así como de la organización, dirección, control, coordinación, fiscalización y supervisión en el ámbito nacional en lo relacionado con la inteligencia, represión, prevención, tratamiento, rehabilitación, readaptación social y relaciones internacionales en materia de producción, tráfico y consumo ilícito de sustancias estupefacientes y psicotrópicas, sustancias químicas y la legitimación de capitales".

Por tal motivo la ONA, involucra a la sociedad en su conjunto para trabajar de manera mancomunada en pos liquidar ese mal, con esa finalidad crea un programa de ayuda a las comunidades llamado asesor comunitario.

¿Qué es un asesor comunitario en prevención integral social?

Serán personas formadas en prevención integral social y con las herramientas efectivas para asesorar a las comunidades en todos sus ámbitos. Así mismo impulsar la creación de los Comités de Promoción en la Siembra de Valores para la Vida.

Importancia de Asesores Comunitarios:

Urge desarrollar capacidades autónomas en las comunidades para realizar una labor preventiva desde sus entornos inmediatos, por medio de la formación de un ejército de asesores que orienten sobre las herramientas necesarias de la prevención integral social.

Acciones del Asesor preventivo:

Desarrollar capacidades en docentes, voceros y voceras de los Consejos Comunales y demás organizaciones de la comunidad, mediante capacitaciones de prevención integral social para la elaboración, concertación, ejecución, control y evaluación de políticas y proyectos orientados a la prevención integral del consumo de alcohol, tabaco y otras drogas a través de los Comités de Promoción en la Siembra de Valores para la Vida.

Ponemos a disposición el material del Taller de Asesor Comunitario:

Taller Promoción de Valores por un Futuro Mejor

El fascismo despierta en Italia

MIGUEL MORA

Más de 55.000 personas afiliadas; decenas de grupos 'ultras' en los estadios de fútbol; bandas de rock nazi o identitario; agresiones contra extranjeros, negros, homosexuales. Bajo el sonriente paraguas de Silvio Berlusconi, vuelven a Italia las consignas totalitarias y la violencia fascista.

La primera imagen del documental Nazirock, filmado por el periodista Claudio Lazzaro, es la manifestación celebrada en Roma, el 2 de diciembre de 2006, contra el Gobierno de Romano Prodi. Ante dos millones de personas, una avioneta enseña el cartel "Silvio, te echamos de menos"; se ven algunas esquelas del "Gobierno Mortadella", se oyen gritos de "Prodi va fan culo", "malditos jueces comunistas", "Gobierno de ladrones y terroristas", "espías del KGB", y "viva il Duce". Luego suena Volare, Berlusconi sube al escenario al son de Azurra libertà, el himno de su coalición, y el líder posfascista Gianfranco Fini se pone poético y define al grupo del que pronto formará parte como una "obra de arte de la libertad".

Después, el líder, sonriente, pelo implantado, zapatos con alzas, 70 años, presenta a los nuevos fichajes de la coalición Casa de la Libertad. Son Alessandra Mussolini, parlamentaria europea, nieta del Duce, líder de Acción Social y promotora de un pool electoral en el que figuran varios personajes de postín: Roberto Fiore, secretario general de Fuerza Nueva, condenado a nueve años por pertenencia a banda armada; Luca Romagnoli, líder del grupo neofascista Fiamma Tricolore, fundado por el fascista Pino Rauti, acusado y nunca juzgado por dos atentados mortales en los años de plomo, y Adriano Tilgher, condenado en 1975 por tratar de fundar un partido fascista, absuelto por falta de pruebas en el proceso del atentado de Bolonia de 1980 (85 muertos).

Como sus amigos, Romagnoli es un hombre con empuje: niega el Holocausto y afirma que Hitler fue un gran estadista. La cámara de Lazzaro le graba subiendo al palco y acercándose a Berlusconi con una bandera de la Fiamma Tricolore. Berlusconi la acaricia y la ondea sin dejar de sonreír. Sabe que ese 2% de los votos que puede rascar con la nueva vieja derecha es oro puro. "Hacía unos meses, Il Cavaliere había perdido las elecciones por 20.000 votos, y para lanzarse al acoso y derribo contra Prodi decidió que no podía renunciar a priori a la extrema derecha", explica Lazzaro. "De modo que los invita al acto y los legitima. Por un puñado de votos".

Apenas trece meses después, en enero de 2008, el Gobierno de centro-izquierda pierde una votación de censura por culpa de un tránsfuga cooptado por Berlusconi. Hay nuevas elecciones. Prodi se retira, y la feroz campaña que agitan los medios y las televisiones de Il Cavaliere, sus protestas contra la inseguridad ciudadana y sus promesas de mano dura contra el inmigrante/delincuente cumplen su objetivo.

Aliado con la Liga Norte y con los posfascistas de Alianza Nacional, Berlusconi gana por amplia mayoría (44%) con su mensaje optimista, xenófobo y personalista en el que no faltan guiños a la Mafia (el último día sostuvo en televisión que Vittorio Mangano, mafioso y asesino convicto, fue un héroe porque nunca le denunció). El Partido Democrático de Walter Veltroni logra 12 millones de votos y un 33%, pero no evita una crisis que dura todavía; la Liga entra al Ejecutivo con su 8%, que se traduce en varios ministerios, entre ellos el de Interior. Forza Nuova obtiene 108.837 sufragios. Y la amiga filofascista de Berlusconi, Daniela Santanché, llega al 2,4% aliada con Fiamma Tricolore. El Caimán ha vuelto.

Mientras el rumbo demagógico que marcó el país entre 2000 y 2005 se pone otra vez en marcha, asoman signos de que algunos usos y costumbres de la Italia fascista (1922-1943) están despertando sin que nadie haga nada por evitarlo. En tres años, de 2005 a 2008, se registraron 262 casos de violencia fascista contra jóvenes de los centros sociales, inmigrantes, gays, gitanos. Y más de cien actos vandálicos contra sedes de partido, lápidas y monumentos partisanos. Cada año, 600.000 italianos dejan su tarjeta de visita en la tumba de Benito Mussolini. Cada domingo, decenas de grupos de extrema derecha toman con sus gritos y su parafernalia nazi-fascista los centros de las ciudades con la excusa de animar a su equipo. Como en España, sí. Pero distinto. El discurso anticomunista de Berlusconi y la retórica racista de la Liga Norte resuenan a todas horas desde los medios del magnate de la televisión y forman una ensordecedora espiral de ruido y furia.

El éxtasis de la nostalgia fascista es la histórica victoria electoral del ex picchiatore (combatiente en las peleas callejeras contra los rojos de los años ochenta) Gianni Alemanno en la segunda vuelta de las municipales de Roma. Por primera vez desde 1943, un fascista (posfascista) se sienta en el capitolio de la Ciudad Abierta. Para festejarlo, sus seguidores suben hasta el Campidoglio haciendo el saludo romano. Berlusconi, que celebra el éxito sentándose en las rodillas a la abeja reina de las velinas, Sabine Began, hace una de sus ocurrentes bromas: "Somos la nueva falange romana".

Unas semanas más tarde, el 1 de mayo de 2008, Nicola Tommasoli, un diseñador gráfico de 29 años, es apaleado por un grupo de jóvenes neofascistas en el centro histórico de Verona. La razón: se había negado a darles un cigarrillo. Tommasoli muere en el hospital y la policía arresta a tres de sus agresores: Raffaele delle Donne, Guglielmo Corsi (ambos de 19 años) y Andrea Vesentini, de 20. Forman parte de un grupo de aficionados ultras del Verona, el Veneto Fronte Skinheads, y habían sido investigados antes por agresiones racistas. Un tribunal acaba de condenar a cuatro de ellos (Vesentini ha sido absuelto) a un total de 50 años de cárcel.

En la banda de Delle Donne, apodado Il Biondino, figuran 17 jóvenes ultras, skinheads y neofascistas; algunos, hijos de empresarios e industriales, otros, de obreros. Según el fiscal de Verona, Guido Papalia, "actuaban como la banda de La naranja mecánica, y esperaban encontrar, si no el aplauso, al menos la indulgencia de sus paisanos".

Verona, la ciudad de Romeo y Julieta, está regida con mano de hierro por un alcalde de la Liga Norte, Flavio Tosi, una de las estrellas emergentes de la formación padana. Tosi pide "penas ejemplares" para los culpables. En 2007, tras ser elegido con el 60% de los votos, había expulsado a los gitanos de la ciudad alegando que "perturbaban la belleza del centro histórico".

La banda se limita a seguir el ideario y el estilo impuesto por los alcaldes-sheriff que dominan el opulento Noreste italiano. Territorio Padania. Camisas verdes (título de otra película de Claudio Lazzaro sobre el racismo lombardo nunca estrenada en Italia). Ciudades-Estado contra los barbarrojas del Sur. Gente como Giancarlo Gentilini, hoy vicealcalde de Treviso, un tipo cordial y gritón, grande como un armario, considerado el regidor más fascista de Italia y que justo en aquellos días inicia, a sus 78 años, su cuarto mandato como sheriff.

En ocho años de alcaldía y cinco de vicealcaldía, la política de "tolerancia doble cero" de Gentilini se ha convertido en el modelo de la Liga Norte y el PDL de Berlusconi para afrontar el complejo fenómeno de la inmigración. "Han salido muchos sheriffitos, pero el auténtico sheriff soy yo", dice Gentilini a este diario en una entrevista realizada en mayo de 2008. Y añade: "Lo he hecho todo aplicando las enseñanzas del fascismo y el catolicismo".

Es decir: "Apliqué el Evangelio según Gentilini, la tolerancia doble cero y el respeto a las leyes. En tres meses desaparecieron los lavacoches y los mendigos, y en un año echamos a los vendedores de falsos de pacotilla y baratijas. Yo no soy xenófobo, pero odio a los camellos, a las prostitutas, el comercio de armas, y no puedo tolerar a los gitanos. De hecho destruí dos campamentos nómadas porque eran refugio de gente que robaba noche y día. No puedo consentir que niños gitanos de seis o siete años roben a nuestros ancianos".

No se trata de folclor. Más allá de la pintoresca pantalla de las velinas y las prostitutas convertidas en candidatas, la caza del gitano y el clandestino ha ocupado al Gobierno italiano durante el primer año de legislatura. Una ofensiva racial en toda regla, alentada por los medios de la derecha y tolerada por los del centro-izquierda, elaborada con medidas como el censo de la población romaní, menores incluidos, y con múltiples disposiciones represivas, todas ellas condenadas (sin mucho énfasis) por los organismos internacionales: continuo desmantelamiento de chabolas sin alternativa de realojamiento, malos tratos y vejaciones policiales, acusaciones falsas y detenciones ilegales, condenas judiciales sin pruebas, reglas contra la mendicidad que contemplan la exacción de los menores a sus familias, nula integración escolar...

Una persecución sistemática, disfrazada de labor humanitaria. No muy distinta, según la ONU, de la emprendida por Bulgaria o Eslovenia, y que, a pesar de las reiteradas condenas del Parlamento Europeo, ha logrado su objetivo principal: echar del país a los gitanos, rumanos sobre todo, hasta dejar una cifra testimonial. Según Roberto Malini, director de la ONG EveryOne, de los 165.000 gitanos que había residiendo en Italia en 2008, hoy quedan cerca de 35.000, italianos incluidos, y la presencia de rumanos se ha reducido al mínimo, "unos 3.000". "Con la excusa de la emergencia, el Gobierno ha dado 24 millones de euros para construir nuevos campamentos-guetos. Y el Consejo de Estado dijo el 5 de agosto que era legal la toma de huellas digitales y la obligación de portar tarjetas identificativas en el pecho con la palabra rom".

En vista del clima reinante, un aficionado ultra se permitió decir hace unos meses en una radio temática de aficionados violentos: "Personalmente, estoy en contra del odio a las personas de color del centro de África... Pero, sinceramente, un gitano destrozado a golpes de cadenas o torturado como un perro, me gustaría". Y añadía: "Qué desgracia que Hitler se preocupara sólo de los judíos y no mucho de ellos".

Si se observa de cerca, la política emprendida por el Gobierno Berlusconi frente a las minorías y los inmigrantes, con el Paquete de Seguridad impulsado por el ministro del Interior Roberto Maroni (Liga Norte), no ha tenido en estos meses gran cosa que envidiar al ideario de Forza Nuova. De hecho, eso afirma el propio portavoz romano de la agrupación (5.500 inscritos), Gianguido Saletnich, que ha respondido a un cuestionario por correo electrónico: "Este Gobierno ha hecho suyas muchas ideas de Forza Nuova, como el cierre de las fronteras a los clandestinos o el uso de militares para vigilar el territorio, cosas que habíamos propuesto nosotros primero en la campaña electoral".

Pero donde el sheriff Gentilini ha creado escuela es en el trato dispensado a los homosexuales. Él fue el primero que acometió una "limpieza étnica de maricones". Lo explicaba así en la entrevista: "Junto al hospital de Treviso hay un aparcamiento, y algunos vecinos vinieron a decirme que había allí hombres y mujeres que de madrugada pedían prestaciones. La gente estaba aterrorizada. Pedí a la comandante de la policía municipal que investigara, me dijo que, en efecto, había allí homosexuales, lesbianas y otras especies de esa categoría, dije que en tres días quería ese lugar liberado, los arrestamos, los identificamos e hicimos la limpieza. Dijeron que soy un homófobo, pero no es verdad. Cada cual es árbitro de su propio cuerpo. Soy incluso favorable a la prostitución libre, pero las efusiones amorosas no pueden realizarse en los espacios municipales. En clubes y casas, lo que quieran, pero sin penalizar a los ciudadanos. Me compararon con las leyes raciales de Hitler. Bah, un ardid para vender periódicos".

Algunos italianos parecen compartir las creencias de Gentilini sobre los homosexuales. En un país donde en nombre de la religión (y de la escasa valentía del centro-izquierda) todavía no hay una ley de parejas de hecho, los gays ya ni sueñan con ver reconocidos sus derechos. El sentimiento lo ejemplifica Roberto Fiore, líder de Forza Nuova, que en una arenga a sus chicos en la película Nazirock afirma: "Levantaremos las barricadas contra el matrimonio homosexual, los valores cristianos son valores santos, son valores príncipe".

En los últimos meses, la falta de reacción oficial ante los continuos ataques que ha sufrido la comunidad gay ha sembrado el pánico en ese sector de la población. Tras el encadenamiento de agresiones (más de 60 sólo este año) en Roma, Florencia, Milán y Nápoles a manos de encapuchados de extrema derecha, las asociaciones de homosexuales han denunciado que en el país "se ha instalado la licencia de agredir gracias a la deriva violenta de la falsa propaganda: un Decreto de Seguridad que no defiende a nadie, la instigación a la violencia escuadrista y la homofobia son las verdaderas alarmas sociales de este país".

El pasado 26 de agosto, una pareja de turistas gays fue agredida por un grupo de jóvenes en pleno centro histórico de Nápoles, ante la indiferencia general. Poco después, un grupo de homosexuales pidió asilo político de forma simbólica en el consulado español de Milán.

La batalla contra el diferente, todo tipo de diferente, es una reivindicación histórica de la Liga Norte. "Su racismo de taberna puso primero en el punto de mira al terrone, el paleto meridional; luego a los albaneses, los negros, los gitanos, finalmente los árabes", cuenta Claudio Lazzaro. La teoría de Gentilini sobre los musulmanes, que se inspira en viejos discursos de Umberto Bossi, líder de la agrupación, es ésta: "Hay que aplicar la religión de Estado eliminando los intentos de construir mezquitas, porque son lugares de encuentro y refugio de gente de la que no se sabe su identidad, ni de dónde vienen. Y es inútil que me digan que una mezquita es como una iglesia, porque ya sabemos que el islam persigue la eliminación del infiel, mientras el cristianismo se inspira en el perdón y la conversión".

La otra petición histórica de la Liga son las patrullas ciudadanas, la llamada justicia fai da te, que el Gobierno ha legalizado finalmente este año creando una encendida polémica. Las patrullas denotan una desconfianza ancestral en las fuerzas del orden estatales. "La Liga siempre ha aspirado a tener su propia policía para controlar el territorio", explica Lazzaro. "Las patrullas son el primer paso".

Berlusconi, que tantas veces ha deslegitimado a los jueces, y que recientemente ha acusado a los fiscales anti-Mafia de usar el dinero público para investigar historias que "sólo intentan hacer daño al país", ha recortado drásticamente los recursos destinados a las fuerzas de seguridad. Los sindicatos policiales han denunciado que nunca desde la II Guerra Mundial habían sufrido semejantes recortes.

A falta de policías, los sábados por la noche, con el buen tiempo, los jóvenes violentos de Verona patrullaban la ciudad en "rondas preventivas" contra los inmigrantes. Hacían la justicia por su cuenta. Pegaban a gente de color, a vendedores de khebab, a italianos del sur. "Les bastaba encontrar a uno que llevaba el pelo largo y la emprendían a golpes", dijo el fiscal de Verona.

El ataque al diseñador gráfico Tommasoli no tuvo siquiera connotaciones políticas. Según la fiscalía, se trató de un acto de violencia gratuita contra alguien que, simplemente, era diferente: "Aunque los agresores tienen símbolos nazis en casa, su única ideología es el odio al diferente", explicó el fiscal. "Al que no se viste como nosotros, no come lo mismo, no habla con nuestro acento, al que, según ellos, ofende el decoro de la ciudad".

"No nos drogamos, no bebemos, somos gente de orden", dijo Delle Donne tras entregarse a la policía. "Un buen chico sin vicios, hijo de la buena burguesía, estudiante, como tantos otros por estos lares que pensaban limpiar el mundo matando gente", apostilló el fiscal.

El Veneto Fronte Skinheads es una organización de extrema derecha "muy arraigada en el territorio". Por desgracia, no es la única. Un informe de los Servicios Secretos reveló hace unos meses que en Italia hay al menos 55.000 jóvenes y 65 grupos ultras de inspiración neonazi y neofascista actuando, sobre todo, en el norte, Trentino Alto Adige y Véneto, pero también en Emilia Romaña, Toscana, Lazio.

El director de la Policía de Prevención, Carlo de Stefano, aclara que el objetivo de esos grupos no tiene ya nada que ver con el fútbol: "Les mueve la violencia en sí misma, contra el distinto por el color de piel, el credo religioso o simplemente la manera de vestir". "No tienen valores culturales ni políticos", añade este jefe antiterrorista italiano, "salvo la discriminación, la xenofobia y el racismo".

El fenómeno preocupa cada vez más a la opinión pública. El libro-reportaje Oltrenero [Más allá del negro], del fotógrafo Alessandro Cosmelli y el reportero Marco Mathieu, cuyas poderosas fotos ilustra este texto; los ensayos de Saverio Ferrari, miembro del Observatorio Democrático de las Nuevas Derechas, o las películas de Claudio Lazzaro ponen de manifiesto que, como ha dicho el escritor siciliano Andrea Camilleri, creador del comisario Montalbano, "Italia nunca ajustó las cuentas con el fascismo, y éste está resurgiendo en formas nuevas".

Ferrari, autor de Le nuove camiccie brune [Las nuevas camisas pardas], que se editó en abril, habla de un salto de calidad y de cantidad en ese fenómeno: "Ha habido dos muertos y siete intentos de homicidio, ya no son sólo ataques contra las sedes de la izquierda. Ahora golpean a las personas: militantes jóvenes, homosexuales, inmigrantes, redskin. La característica fundamental es que cada vez más se ataca con cuchillos, método copiado de las curvas de los estadios, de las aficiones, que monopoliza la extrema derecha. El fenómeno se ha hecho cada vez más nazista y menos fascista, en línea con los otros países europeos. Los que quedaron fuera de la legitimación del posfascismo se han volcado hacia el nazismo, usan iconografías de las SS, copian modelos políticos de los viejos colaboracionistas, como la Guardia de Hierro rumana, y claman contra los judíos. Pese a todo, la derecha del Gobierno se sigue aliando con estos grupos, les sirve de contenedor, les ofrece espacio en el PDL y legitima el racismo y el fascismo. En Milán, hace unos días, Mario Borgezio, parlamentario europeo de la Liga, se ha aliado con un círculo neofascista llamado Cuore Nero".

Al mismo tiempo, la violencia en las ciudades es cada vez menos política, explica Ferrari. "Los jueces han detectado la presencia de bandas criminales en las curvas [de los estadios], que son lugares de comercio y negocios. Por ejemplo, en la afición del Inter, la Juventus, el Milan, que históricamente era más de izquierda y hoy está dominada por Los Guerreros Ultras, una banda criminal sin ideología. No estamos ya ante un fenómeno político cultural o deportivo, sino ante bandas de delincuentes que hacen negocios vendiendo entradas, droga, souvenirs. Aunque muchos grupos neofascistas han hecho proselitismo en los estadios".

Otro de los epicentros del fenómeno es Casa Pound, un movimiento y un centro social neofascista, llamado así en honor del poeta estadounidense Ezra Pound, situado en un edificio ocupado en 2003 en el barrio Esquilino de Roma. Su líder es Gianluca Iannone, periodista, ex miembro del Frente de Juventud (juventudes del Movimiento Social Italiano) y fundador de un sello discográfico independiente y de una banda de rock, los Zetazeroalfa. En sus conciertos, sus seguidores bailan mientras se pegan unos a otros con los cinturones. Iannone ha sido candidato a la cámara de diputados por Fiamma Tricolore y ha fundado Radio Bandera Negra.

El fútbol, el culto a Hitler, la música hardcore y el rock identitario, las ocupaciones de casas, la nostalgia del grupo Terza Posizione, que sembró el terror a finales de los setenta; el Blocco Studentesco, que reventó hace unos meses las protestas estudiantiles contra la reforma educativa del Gobierno; las agresiones continuas, las ideas de la Liga y de Forza Nuova elevadas a leyes de Estado, las frases revisionistas de Berlusconi sobre Mussolini ("no mató a nadie, mandaba a los opositores de veraneo"), y el férreo control de los medios de comunicación que ejerce el primer ministro conforman un panorama confuso, opaco, cada día más inquietante.

En Nazirock, una voz española, la de Manuel Andrino, jefe de Falange, hablando ante el congreso de Forza Nuova, aporta claridad: "¡Adelante, camaradas, hasta el exterminio total de los enemigos!".

"Legitimado, si no alentado desde el poder, cabalgando a lomos de la industria del miedo agitada por los medios de Berlusconi, y azuzado por la ignorancia, el nuevo fascismo italiano ha salido de las alcantarillas", afirma Claudio Lazzaro. "Pero sería erróneo afirmar que estamos en una dictadura y que Berlusconi es un neofascista. La historia no se repite nunca de la misma forma. Estamos frente a algo nuevo, ante una anomalía de los cánones de la democracia equivalente sin duda a lo que el fascismo representó en su día. Es un nuevo tipo de dictadura que trata de eliminar la separación de poderes y de esclavizar a la prensa. Es sin duda una deriva antidemocrática".

"Quizá se pueda llamar empresarismo autoritario", concluye Lazzaro, porque Berlusconi se comporta como un consejero delegado, y considera que la prensa y las televisiones son su órgano de información. En 15 años ha modificado el ADN de los italianos, ha sacado lo peor de nosotros y ya no nos reconocemos. Pero su técnica de marketing político es sencilla, estaba ya en Mi lucha, de Hitler: haz feliz al más ignorante, dirígete al más estúpido de la masa y así llegarás a los grandes números. Se trata de entenderlo, de darle un nombre y de combatirlo. Pero me temo que cuando lo hayamos entendido será demasiado tarde".

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