sábado, 16 de enero de 2010

Barack Obama, debilitado

SAMI NAÏR

La elección de Barack Obama, resultado de una campaña electoral centrada enteramente en una fuerte e inesperada movilización ciudadana al margen del Partido Demócrata, levantó grandes esperanzas tanto en Estados Unidos como en el mundo entero. Un año después de la entrada en funciones del nuevo presidente, no podemos sino constatar que el balance general es más bien amargo. Se han producido evidentemente avances significativos, como el retorno a una concepción multilateral de las relaciones internacionales (¿pero acaso podía ser de otro modo?), el restablecimiento de un diálogo cultural con el mundo árabe-musulmán, la asunción del liderazgo durante las reuniones del G-20, la normalización de las relaciones con Rusia mediante el nuevo despliegue no ofensivo del programa antimisiles en Europa, el aligeramiento del embargo a Cuba y la propuesta de diálogo con este país, la proyección inteligente de la imagen de Estados Unidos en el mundo, el mestizaje más pronunciado de la estructura de poder político-institucional en el país y, por último, la adopción de un plan de seguridad muy edulcorado, aunque importante para los 45 millones de ciudadanos estadounidenses desprovistos de cobertura social. Todos estos elementos hacen, sin duda alguna, aún más legítima la concesión del premio Nobel al primer presidente negro de Estados Unidos. Pero el mundo es un campo de fuerzas, y las buenas intenciones no se traducen necesariamente en acciones concretas. En realidad, Obama está fracasando en la mayoría de las grandes cuestiones.

En la cuestión china, los dirigentes de Pekín han impuesto de facto la paridad dólar-yuan al presidente norteamericano, puesto que es lo único que les importa en el contexto del libre intercambio mundializado. Por eso entraron en la Organización Mundial del Comercio. Hoy en día se permiten incluso denunciar el proteccionismo norteamericano impuesto a sus mercancías. No cabe duda de que su posición es muy fuerte: tienen en sus manos más del 80% de los bonos del Tesoro estadounidense, y pueden en todo momento pedir la creación de una nueva moneda internacional en lugar del dólar en caso de que EE UU quisiera imponerles una devaluación del yuan. En cuanto a los derechos humanos, ya no es asunto para tratar con EE UU, si no es de cara a la galería.

Afganistán está metido en un lodazal. No hay perspectivas de que se produzca ninguna victoria militar significativa sobre los talibanes, y se ha prorrogado el régimen corrompido de Karzai (aliado de facto de los integristas), a pesar de la reprobación internacional y de la oposición interna; los aliados occidentales, enrolados en una OTAN convertida en ejército norteamericano de sustitución, están consternados por la falta de estrategia clara de los estadounidenses; Obama quiere contentar a la vez a sus palomas y a sus halcones; vacila, y acaba aumentando el contingente sin fijar objetivos claros para la retirada.

En Pakistán, país contaminado inevitablemente por Afganistán, se instala el caos progresivamente. Si el régimen actual no logra restablecer la seguridad, al menos en las grandes ciudades, todo hace pensar que acabará hundiéndose en provecho de una nueva dictadura militar, solución que es un mal menor a ojos tanto de los norteamericanos como de la comunidad internacional, ya que nadie quiere de ninguna manera ver cómo el arma nuclear paquistaní acaba en manos de los islamistas locales. Frente a Irán, se alza una debilidad estructural: aunque divididos, los dirigentes iraníes saben que, al menos de forma coyuntural, el gigante norteamericano no es más que un "tigre de papel" (como decía Mao Zedong) enredado en Irak, en Afganistán, y en Oriente Próximo. Tienen, por tanto, margen en la negociación, que dirigen además con maestría...

Pero el fracaso más rotundo se ha producido en Oriente Próximo. Allí, estamos simplemente ante una capitulación en toda regla frente al lobby proisraelí de Washington, cuya cabeza de fila es, sin lugar a dudas, Hillary Clinton. Nadie imaginaba, sobre todo después del discurso de El Cairo, que Obama sería humillado hasta tal punto por su propia secretaria de Estado, quien dio su aprobación, durante su viaje a Israel en noviembre de 2009, a la construcción de nuevas colonias. Dejemos de lado la cuestión coreana, que atañe en realidad al paquete de negociaciones con China. ¿Por qué Obama ha llegado hasta aquí? Las respuestas son múltiples, pero podemos señalar al menos dos: jamás ha recibido realmente el apoyo del aparato del Partido Demócrata, y la retórica con la que ganó la presidencia, esencialmente identitaria y civilizadora, carecía de un análisis lúcido sobre las causas y efectos de la decadencia de EE UU. ¿Podrá enderezar el timón? Lo deseamos por él y el mundo.

La cooperación entre Rusia y Turquía pasa por el Cáucaso

Ilgar Velizade, RIA Novosti

La reciente visita del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, marcó nuevas pautas para potenciar la estrecha cooperación económica que desarrollan Rusia y Turquía desde hace varios años.

Y aunque el intercambio comercial entre ambos países se redujo un 40% a raíz de la crisis económica mundial, Turquía sigue siendo uno de los socios económicos más importantes de Rusia, aventajando incluso a Estados Unidos y al Reino Unido.

Moscú y Ankara tienen planes ambiciosos y aspiran incrementar su comercio bilateral hasta US$100.000 millones en el plazo de cinco años.

Tras la firma de convenios sobre la participación de Turquía en la realización del gasoducto South Stream (Corriente Sur) y la cosntrucción de un segundo ramal para el gasoducto existente Blue Stream 2 (Corriente Azul 2) a través del territorio turco, ahora, Rusia y Turquía deben cumplir una tarea más complicada, es decir, hacer realidad los planes previstos.

Probablemente, en la cita de Moscú, las partes volvieron discutir asuntos sobre la construcción del oleoducto Samsun-Ceyhan. Desde los últimos años, Turquía en reiteradas ocasiones ha invitado a Rusia a participar en este proyecto que empezó a desarrollarse en 2007 y debe concluir en 2011. Pero la parte rusa todavía no ha dado una respuesta afirmativa.

No pocos esfuerzos habrá que hacer para realizar el acuerdo bilateral suscrito el pasado mes de agosto sobre la construcción de la primera central nuclear en Turquía con tecnología rusa, que prevé la construcción de cuatro reactores de 1200 megavatios de potencia cada uno.

De acuerdo a los protocolos bilaterales firmados durante la visita del primer ministro ruso Vladímir Pútin a Ankara (agosto de 2009), la central nuclear se construirá en las proximidades del poblado Akkuyu, sobre la costa del mar Mediterráneo.

Según varias fuentes, el consorcio ruso Power Machines prepara propuestas para participar en proyectos de construcción de centrales termoeléctricas y hidroeléctricas en Turquía. Se trata de la central termoeléctrica Afsin-Elbistan (4 bloques de 300 MW cada uno), la central termoeléctrica Orhaneli (1 bloque de 200 MW), la central hidroeléctrica Pembelik (2 bloques de 54 MW cada uno), la central hidroeléctrica Derekoy (3 bloques de 35 MW cada uno). Además, el consorcio también está interesado en suministrar las turbinas para la central nuclear turca (4 bloques de 1,2 gigavatios cada uno).

Para realizar estos planes es necesario garantizar vías de transporte fiables del respectivo equipo y maquinaría para las obras de construcción, entre otras cosas.

Rusia y Turquía tienen intenso tráfico marítimo. Decenas de toneladas de cargas se transportan diariamente por el mar Negro desde los puertos rusos hacia los turcos y viceversa.

Sin embargo, para realizar obras de construcción tan importantes con mayor eficacia se necesita un sistema estable de transporte terrestre. Después de que Rusia y Georgia suspendieran sus relaciones, es posible organizar el transporte sólo a través del territorio de Azerbaiyán y Armenia, lo que, a su vez, requiere arreglar el conflicto de Alto Karabaj.

Durante todo el año pasado, los mandatarios de Azerbaiyán y Armenia se reunieron en varias ocasiones, con la participación de Rusia como mediadora. A veces, daba la impresión de que las partes estaban a punto de firmar un acuerdo que impulsaría la normalización de las relaciones bilaterales. Pero estas esperanzas no llegaron a ser realidad.

De otro lado, Armenia y Turquía alcanzaron un progreso notable en la solución de sus problemas. Hace poco, el Tribunal Constitucional de Armenia convalidó los protócolos turco-armenios que estipulan normalizar las relaciones bilaterales. Ahora le toca a Turquía dar los pasos correspondientes.

Según sus máximos dignatarios Ankara ratificará los protocolos con Armenia siempre y cuando esta nación devuelva los territorios ocupados pertenecientes a Azerbaiyán.

Sin embargo, hace poco, el titular de Asuntos Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, anunció, durante su visita al Reino Unido, que "el Gobierno turco hace todo lo posible para aprobar los protocolos sin condiciones previas".

"Queremos crear una región en que sea posible viajar tranquilamente en coche desde Bakú, capital de Azerbaiyán, hasta la ciudad turca de Kars atravesando Alto Karabaj, Ereván y Najichevan", añadió. Pero resulta imposible hacerlo sin tener en cuenta la postura de Azerbaiyán.

A juzgar por todo, el Kremlin decidió explicar a Armenia las oportunidades que obtendría esta república caucasiana al aceptar las condiciones formuladas por los países copresidentes del grupo de Minsk de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) liberando cinco de las siete zonas ocupadas de Azerbaiyán.

Este es el tema central de la agenda del viaje que el titular ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, realiza a Armenia. Bakú está a la expectativa, sin adelantarse al desarrollo de los acontecimientos.

Los políticos turcos, después de visitar Moscú, suelen viajar a la capital de Azerbaiyán o llamar por teléfono a altos cargos del Gobierno de este país para consensuar sus posturas con el más allegado aliado de la región. A raíz de la visita del primer ministro turco a Rusia, en la situación actual es muy probable una llamada telefónica entre Moscú y Bakú.

http://sp.rian.ru/analysis/20100115/124706284.html