domingo, 24 de abril de 2011

¿Qué hacemos con el Islam?

Lluís Bassets

De cada cuatro seres humanos uno será de religión islámica en 2030. Ahora estamos ya bastante cerca de esta cifra, pues los 1.600 millones de musulmanes que habitan la tierra representan algo más del 23 % del conjunto de la población. El dato significativo, analizado por el Pew Research Center, es que la población musulmana crecerá en los próximos 20 años a una velocidad que duplica la del resto de la población, con el único consuelo para quienes teman tales tendencias de que el pico en el crecimiento ya se habrá producido precisamente entre la última década del siglo XX y la primera década del siglo XXI.

Las proyecciones demográficas realizadas por este prestigioso instituto estadounidense ponen de relieve datos muy interesantes, sobre todo desde el punto de vista geopolítico. Por ejemplo, que el mayor país musulmán del mundo, con 256 millones de habitantes, será Pakistán, actualmente el segundo detrás de Indonesia y destacado centro de agitación del extremismo terrorista. El Islam estadounidense seguirá siendo muy minoritario: alcanzará el 1’7 % de la población desde su actual 0’8 %, algo más de seis millones, fruto sobre todo de la inmigración.

En Europa, donde ahora los musulmanes representan el 6 % de la población llegarán hasta el 8 %, lo que en números absolutos significa que pasarán de 44 a 58 millones. El estudio revela, pues, que la Eurabia temida por Oriana Fallaci tiene pocos visos de prosperar, al menos demográficos.

El crecimiento de la población musulmana en Israel es otra de las proyecciones significativas. Era un 14 % de la población en 1990, antes de los acuerdos de Oslo; son un 17’7 % ahora, en pleno estancamiento de las negociaciones de paz; y significarán el 23’2 %, más de dos millones, en 2030. Este dato, en el que no se mezclan los datos demográficos de los territorios ocupados, es uno más de los muchos conocidos que aconsejan la creación del Estado palestino antes de que se produzca el empate demográfico sobre el mismo territorio entre el Jordán y el Mediterráneo.

Todo estos datos, en todo caso, interrogan seriamente a las políticas que se hacen en Europa y Estados Unidos en relación con el Islam para su normalización como cualquier otra religión en el marco de Estados de derecho, laicos y democráticos. Nada más desaconsejable que las actitudes que favorecen el encuadramiento disciplinado de todos los musulmanes como miembros de una misma comunidad global separada. Es lo que buscan ciertas tendencias fundamentalistas a través de telepredicadores de alcance planetario que enervan los reflejos antioccidentales entre los jóvenes inmigrantes. Pero también es una incitación al extremismo la islamofobia practicada por ciertos populismos europeos que exhiben una supuesta superioridad cristiana como método de exclusión.

http://blogs.elpais.com/lluis_bassets/2011/04/qu%C3%A9-hacemos-con-el-islam.html

Nota: el presente artículo publicado sólo busca aportar información sobre el Islam.

El desafío técnico de construir un portaaviones




Ensamblar un portaaviones es una labor titánica, incluso mayor que lo que el tamaño de la nave hace suponer.

En Escocia, en el norte del Reino Unido, se está construyendo el Queen Elizabeth, que pesará nada menos 65.000 toneladas y tendrá una longitud de 180 metros. Darle forma supone ajustar los engranajes de una maquinaria técnica y humana muy compleja.

Unas 10.000 personas trabajan en el proyecto, que tiene un costo superior a los US$8.000 millones. Otros 25.000 empleados están dedicados a la construcción de los aviones Lockheed Martin F-35 que irán a bordo del buque de guerra.

Las distintas partes del portaaviones se fabrican en distintos puntos del Reino Unido y serán ensambladas en el muelle seco escocés de Rosyth por una enorme grúa traída por mar desde China.

El portaaviones llevará entre 12 y 40 cazas F-35, cada uno de ellos valuado en US$106 millones.

"Es el mayor proyecto de construcción de un buque que se haya realizado para la Marina Real y, en términos de ingeniería, es el segundo en importancia luego de las obras para los Juegos Olímpicos de 2012 en Londres", dice el hombre a cargo de toda la misión, David Downs.

"Por las noches no duermo, preocupado por este trabajo", dice -medio en serio y medio en broma- Downs, quien es director de ingeniería del consorcio Aircraft Carrier Alliance (ACA, por sus siglas en inglés).

Inmensidad

El portaaviones Queen Elizabeth y su gemelo, el Prince of Wales, serán mucho más grandes que los construidos hasta ahora en el Reino Unido, aunque más pequeños que los que se han ensamblado en Estados Unidos.

Downs y su equipo diseñaron los buques utilizando programas informáticos. Es decir que cada centímetro de la embarcación cuenta con un "mapa electrónico". Valiéndose de este modelo, durante la construcción las medidas serán tomadas con láser para asegurarse de que cada pieza encaje en su lugar.

Obras del portaaviones Queen Elizabeth

Una sola pieza, apenas el 1% del barco.

El jefe de los equipos de trabajo, David Thomas, ha estado supervisando la inserción de algunas de los 450 cabinas y 150 cubículos con duchas -todos prefabricados- que irán en las entrañas de la nave.

Lleva consigo un pequeño manual que le muestra dónde va cada pieza.

Cualquier persona que encuentre difíciles las instrucciones para armar muebles hogareños seguramente considerará que la guía de Thomas es inextricable.

El proceso de construcción de un portaaviones comienza con la llegada al muelle seco de inmensas láminas de acero, que se moldean de varias formas y tamaños -algunas de ellas muy pequeñas- y se sueldan entre sí.

A estos elementos se les agregan otros fabricados en otras parte del Reino Unido, como las ya mencionadas cabinas de los tripulantes.

Así, las diversas secciones del buque van agrandándose para dar forma a las distintas cubiertas.

"La construcción naval me fascina", confiesa Lyn Gordon, una aprendiz de 23 años que trabaja en el proyecto.

"Me doy cuenta de que, con el tiempo, todo esto será un portaaviones; las láminas de metal se convierten en componentes y estos, a su vez, forjan el Queen Elizabeth".

El segmento del portaaviones en el que trabaja Lyn, en un astillero de la ciudad de Glasgow, debe estar listo para el verano boreal y luego ser transportado hasta Rosyth.

Marea baja

Muelle seco

La grúa gigante traída de China está siendo erigida sobre el muelle seco donde tomará forma el buque.

El muelle seco está casi listo para el proceso de montaje del Queen Elizabeth.

Unos 50 obreros chinos están ayudando a erigir la grúa de 93 metros que llegó a Rosyth desde Shanghái, atravesando el puente sobre el río Forth durante la marea baja.

Se espera que el portaaviones esté listo en 2016 como muy pronto y no podrá entrar en acción hasta 2020.

La construcción de su buque gemelo, el Prince of Wales, tiene el mismo cronograma.

La idea del gobierno es que uno de ellos esté operativo mientras el otro se mantenga en guardia permanente.

Tras la clic decisión de darles de bajaal portaaviones Ark Royal y a su flota de aviones Harrier, la marina británica no contará con un recurso militar de este tipo durante casi una década.

Por eso, los almirantes siguen con suma atención, conscientes del desafío técnico que representa, el ensamblado de las piezas del gigante de Rosyth.

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/04/110418_portaaviones_como_se_construyen_pl.shtml